Hoy me ha dado por pensar en pollas.
Mi asignatura preferida en Bachillerato era filosofía, sobretodo el primer tema, que era Lógica, aquello de "si llueve las calles están mojadas, pero no es que llueva porque estén mojadas", me encantaba.
"Me gustan todos los hombres con los que me acuesto" Verdadero
"Me acuesto con todos los hombres que me gustan" Verdaderamente falso!
Y esa segunda verdad absoluta es la que me ha abofeteado en el vestuario cuando, distraído preguntándome si era demasiado tarde para comprarse unas requetevistas Adidas by Jeremy Scott con alas, noté que una toalla se había deslizado y caído al suelo dejando al descubierto a un chico blanquecido y totalmente impecable, pero no fui lo suficientemente rápido para verle la polla a ese muñeco que con la toalla recuperada ya se tapaba la zona más secreta, puede que incluso me mordiera el labio inferior o me chupara el superior al tener que conformarme con ver sus muslos, sus ingles o el perfil de su culo mientras se volvía a rodear la cintura con la puta toalla.
- Quedamos el viernes, ok? Te mando un whatsapp - dijo el chico simpáticamente.
- Vale... - dije intentado fingir que no me había percatado de su presencia hasta que me dirigió la palabra.
Era mi entrenador, y me tenía que hacer a la idea de que por mucho que quedáramos dos veces por semana, o le pillara atento a cómo aprieto el culo cuando hago sentadillas y se preocupara por si como bien pensando ambos en mi sex-appeal en bañador, no iba a tener acceso a esa polla. Ahora estoy encaprichado, y yo encaprichado... ¿qué haré el viernes cuando esté haciendo flexiones y me toque el abdomen para recordarme que debo ponerlo duro? No me puedo engañar diciendo que es muy bajito para mí... me lo follaría igualmente!
Y entonces, frustrado por verme frente a una puerta cerrada o mejor dicho una bragueta cerrada, me entraron unas ganas locas de abrirla y atravesarla. Y todavía no está tan claro que sea impenetrable... pero hay más casos que me han venido a la cabeza inspirados por esta sensación que son absolutamente imposibles.
Recuerdo cuando mi padre cumplió 40 años, yo tenía 18 y aquel día todo el mundo le dijo que estaba hecho un chaval, recuerdo perfectamente cómo sonreía con esos dientes relucientes con la cara morena y afeitado, y recuerdo lo bien que le sentaba esa camisa azul de manga corta, y ese pelito recién cortado. Era verdad que parecía un chaval... y tenía una alianza en el dedo, y era mi padre... Esa tarde me la pasé luchando con mis ojos, que no paraban de mirarle, pero la lucha más terrible era contra mi cabeza, que no podía dejar de pensar cómo sería tenerle sin camisa encima de mí con cara de vicioso deseando hacerme de todo. También recuerdo cómo jugueteaba con la falda de mi madre, demostrando lo hetero que es, y lo cerrada que tiene la bragueta a una historia incestuosa gay, por suerte para todos.
Nunca me he atrevido a fantasear voluntariamente con mi padre o mi hermano, cuando me hago pajas por ejemplo, pero no puedo evitar que sean parte de mis morbos. Quizás porque haciendo el esfuerzo por alejar la idea del incesto, y ante la imposibilidad de no verles morbosos, he sabido sacar el título de padre o hermano de esos dos cuerpos sexis. Yo que sé!
Lo que sí sé es que las pollas inaccesibles, los actos inaccesibles y las bocas inaccesibles tienen un sabor especial. Cuando el entrenador me dice que ve más fuerte... o mi padre me dice que me quiere... o mi hermano se pasea en calzoncillos por la cocina... un escalofrío me invade por dentro.
