viernes, 3 de enero de 2014

La Sala X


Me apetecía empezar el año con una experiencia morbosa nueva. Y el día anterior se me presentó en mi e-mail un valenciano que quería quedar conmigo, le di una oportunidad, pero sólo si hacíamos algo raro y que yo no hubiera probado, ni hoteles, ni saunas, ni bares.

- Pues probamos una Sala X - dijo.

Al parecer sólo hay una en todo Madrid, y es lo más vintage del mundo, es un negocio que no se moderniza y si lo hace desde luego no lo hace a la altura de la vanguardia. Es casi una cosa histórica, de hecho hay una película documental sobre el cine que visité ayer. 

El punto fuerte de aquel lugar no es ni siquiera el morbo, todo lo que leí sobre él habla de melancolía y de una clientela al borde de la extinción. El edificio y su concepto se cae a pedazos, compite con saunas y cuartos oscuros reales,  el cine x que yo vi es simplemente lo que había antes de que las saunas y los gais estuvieran permitidos en España, pero ahora ya no hace falta.

La primera peli que vi allí proyectada era Vacaciones con amigas, o algo así, en el que salían dos chicas chupándose el chochito, sobándose las tetazas y metiéndose dildos guays al borde de una piscina. Teniendo en cuenta que (me parece) que una mujer no puede entrar sola, desde luego ayer no había ninguna y que los hombres allí buscan contacto con otros hombres, me pareció súper raro aquella contradicción. Entendería también que pusieran pelis lesbianas y heteros, hay que poner de todo y me parece bien, pero es que gais no ponen ni una, es rarísimo.

A lo mejor es que algunos clientes aún necesitan que la peli les de una excusa por si Dios les está mirando que se crea que ha ido a ver mujeres desnudas y no a chupar pollas, no sé... 

Todo era muy bizarro, pero no especialmente sórdido, me pareció menos fuerte que cualquier sauna, me senté con mi acompañante en el piso de arriba, en la primera fila y en medio, alejados de los pasillos, no había brazos entre asientos, eso sí que molaba porque me podía hasta tumbar, si en vez de ver en la pantalla a una puta haciéndose un dedo y gimiendo con una voz que no era la suya, estuvieran poniendo cualquier peli normal me parecería el cine ideal, como una especie de mezcla entre ir al cine y sobarse en el sofá de casa, ya puestos a ser bizarros, daría un puntazo que pusieran pelis de Disney por ejemplo. Eso es lo que deberían hacer. Fue muy guay estar allí con los pantalones desabrochados y metiéndonos mano, besándonos... En el piso de arriba no había nadie, era todo para nosotros dos, todos paseaban y hacían sus cosas abajo.

Temí que mi ligue y yo fuéramos un reclamo como carne fresca en aquel lugar, así que cada vez que venía alguien fingíamos que allí no estaba pasando nada, o nos escondíamos entre las butacas, empecé a actuar como si de verdad estuviéramos en un cine normal y no nos pudiéramos dejar pillar en pleno acto. Le cogí el gusto a ese juego, y acabamos casi desnudos tumbados y ocultos entre las filas del gallinero. Yo con la sensación totalmente asimilada de que iba a aparecer el acomodador para denunciarnos, qué bien me lo pasé. Lo único que le pedía a los Dioses del Cine X era que no me interrumpiera nadie y me dejara follar en público pero en secreto y me concedió el deseo, vi como algunos pasaban por los laterales, pero la oscuridad no les dejaba vernos. 

Con los vaqueros y los calzoncillos colgando de un tobillo, la pierna libre en los respaldos de las butacas y el valenciano encima sin que me doliera nada, creo que gracias a mi colegueo pasivo de hacía dos días, no podía estar más a gusto. Todo lo que era bizarro antes, en ese momento me pareció romántico, si no fuera por la negra que gemía como un patito de goma en la pantalla estropeando la música sensual de los 90 que acompañaba su escena, ni por el tono porno que tenían los piropos del valenciano.

- Lo tuyo es el culo, tienes el mejor que he probado - me dijo mientras lo disfrutaba.

¿Qué pasa? Tanto empeño en ir de rebelde contra el cliché de pasivo y resulta que serlo es mi habilidad natural.

Me encanta que se corran mientras me follan porque te miran con una cara que sólo la vamos a conocer sus amantes y quizás no todos. 

Nos vestimos y nos fuimos a cenar. No sé si volveré a ese cine, ni siquiera sé si tendré la oportunidad antes de que se desplome sobre sí mismo o se convierta en un Carrefour. Yo lo aconsejo, al menos sirve para hacer sexarquelogía y comprender el mundo gay de nuestros padres antes del 2000.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

y por donde esta ?

Destos dijo...

Yo viví la aparición de las salas X y me da palo no haber ido a ni una antes de su desaparición total, porque la que queda, la de la calle del Duque de Alba, está resistiendo porque el edificio está protegido, pero creo que tiene los días contados. Lo de que no haya apoyabrazos es gracioso, ahora me explico muchas cosas

Red-hot dijo...

Leo, qué jovencito eres, hijo, jeje. Los orígenes de los cines "para gays" en Madrid, se remontan al "Carretas", que funcionaba en pleno franquismo. Posteriormente aparecieron las salas "S" y luego las "X", a partir de la democracia, finales de los 70, 80. En los años 90 ya estaban en plena decadencia.
A mi me acabaron asqueando, en todos los sentidos (algunas eran muy sucias y guarras, porque solamente ponían pelis de chochos y eran el antimorbo. Hace lustros que no piso una, y ni ganas.
Saludos y buen año

perro dijo...

Desde luego que cada época tiene sus lugares y modos de contacto propios.
Quien de aquellos que frecuentaban los cines y wc públicos en la época franquista se atrevieron ni siquiera imaginar que llegarían a ver el ocaso de estos lugares y la aparición de bares, discotecas, restaurantes, librerías, agencias de viajes y barrios enteros donde mostrarse en libertad, hasta el punto de alcanzar incluso los dere chos de matrimonio y adopción.
Y que en vez de contactar por revistas casi clandestinas y por teléfono fijo, fueran a contactar a 20/30 años vista por teléfonos personales de bolsillo, ordenadores, videoconferencias, etc...
Siendo de Barcelona, el primer lugar de ambiente que me atreví a pisar fue el cine Carretas de Madrid, cuando apenas faltaba nada para que desapareciera. Luego, ya en Bcn me atreví con el Arenas, que milagrosamente sobrevive, pero poco le falta por desaparecer, y aunque en su época emitian pelis S, hoy en día las pelis son aptas para todos los públicos, excepto una sala que dispone de pelis X, pero como dice Red-Hot, sólo de chochos y antimorbo, al menos para gays, no ya tanto, para algún que otro BI o señores maduros/muy maduros que debe ser el único lugar de disfrute sin presencia de sus respectivas parientas.
Cada lugar pues tiene su época y su público.
Salas X en Barcelona llegaron a haber 8, si no me equivoco, pero apenas conocí dos, ya tb en las últimas y sin experiencias que contar más que el hecho que acudí a ellas una sola vez.
Lo que sobrevive son los minicines de escasas butacas en sexshops y la salita del Arenas, que junto a las saunas son las únicas alternativas diurnas al ambiente.

En este sentido, aún falta avanzar, pues se ha cambiado la oscuridad de los cines de día,por las discos y bares de la oscuridad de la noche.

perro dijo...

Joer !,Pedazo comentario que me ha salido. Jajaja...
Perdón :-(

Leonardo Mur dijo...

Gracias por comentar, siempre leo atentamente lo que me decís.

El Anonimo que pregunta dónde estaba, pues fue al lado de la plaza de Tirso de Molina, en la calle Duque de Alba, casi en la esquina con la plaza. Te recomiendo ir con más ganas de curiosear que ganas de sexo. :)

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