jueves, 12 de abril de 2012

Tradición de Viernes Santo


¿Recordáis lo que hice el Viernes Santo del año pasado? Fui a un spa a relajarme y a olvidarme de los problemas que tenía con Polo y acabé cascándomela en el jacuzzi... el hecho de estar casi desnudo y recorrer empapado el spa libre de fieles o de pecadores en aquella tarde de procesiones rememorando la muerte de Cristo, me ponía cachondo. Un rato sobándome en la sauna de vapor... el estimulo de los chorros de las camas de burbujas... la presión de la cascada en mis gluteos... pues eso, que acabé corriéndome entre accidentalmente y aposta en las aguas públicas del jacuzzi del spa. Pero recordad que rescaté todo el esperma, hay que ser respetuoso y enmendar los pecados y aprender de ellos.


El Viernes Santo me acordé de aquel episodio y de todos en los que he disfrutado de uno de mis mayores fetiches, tener la piel mojada, resbaladiza y limpia sobretodo cuando hay otro chico en las mismas condiciones con el que compartir. Es un estado muy sensual, me encanta el tacto, lo brillante que se queda la piel, me gusta ver las gotas escurriendo por la espalda de los chicos y me gusta cómo reacciona el vello con el agua, pegándose al cuerpo.

No me podía privar de ir a un sitio con agua, esa tarde la mejor opción era la Sauna Premium, cuando salí de casa no había nadie por las calles de mi barrio, pero cuando salí del metro en Ópera había mogollón de gente, estaban esperando una procesión. Pero nada, ni un funeral milenario podía impedirme llegar a la puerta empañada de la Premium. Cuando me quité la ropa y entré por el pasillo estaba todo oscuro, unas veces hay más luz y otras menos, mola eso de encontrarte un ambiente distinto cada vez que vas.


Me bebí una copa viendo el porno, me pone muy tenso los primeros momentos en los que entro a sitios de sexo, me siento observado y aunque en el fondo es lo que todos buscamos para dar sentido a nuestro morbo exhibicionista me pone tenso igual. Después de motivarme un rato con el porno de la tele grande, me fui al jacuzzi, estaba vacío, pero enseguida vinieron tres personas.  Estar en ese jacuzzi totalmente desnudo y con la luz justa era mucho mejor que estar en el elegante súper spa del año pasado, ni en una sauna gay está bien correrse en el jacuzzi pero puedes reducir mucho tu nivel de decencia en público, y eso mola. ¿Una erección? Está bien vista! Y manosearse... está permitido.

Hablamos todos un poco, dos se fueron a follar, me quedé con el depilado robusto. Yo estaba encantado con mi vello ya crecido y mi barba de un mes... quería otro peludo, y esta vez si que había alguno así, pero no me hacía caso. Dejé al depilado robusto en el jacuzzi y me fui a la sauna seca, me mola esa, la madera y los recuerdos de mis primeras fantasías en una sauna con hombres. Me manoseé un poco yo mismo porque no aparecía nadie... y me volví al jacuzzi, al menos en chico que había allí era simpático.

Estábamos solos en el jacuzzi y nos pusimos a jugar a provocarnos una erección sin tocarnos la polla... Ambos lo conseguimos :) Era un chico de mi edad más o menos, pero mucho más grande que yo, me abrazó y al notar su piel contra la mía... y como me agarró para besarme... me puso mogollón!! Le hablé rápidamente de mi morbo por la humedad y le sugerí ir a la sauna de vapor, en una así he tenido los mejores polvos de mi vida, aunque casi muero en el intento, es un riesgo que no puedo evitar correr de vez en cuando. Él no quería... quería ir a una cabina y decidir quien hacía de activo y quien de pasivo. 

Al final acabamos en la sauna de vapor, y él se alegró cuando notó lo cachondo que me ponía estar allí los dos a oscuras acariciándonos la espalda y el culo mientras nos besábamos, y el tacto de mis manos en su polla dura y sudorosa le volvió loco. Nos sentamos en el banco y nos pajeamos el uno al otro, no aguantamos mucho sin corrernos, incluso hacerlo suave era muy intenso, sus manos escurriéndose por mi piel, moviendo mi vello húmedo, sintiendo las caricias en la polla, cómodo, notando como el calor me debilitaba, casi llego al éxtasis, él se corrió y dejé de aguantar mi eyaculación, la dejé salir y me dieron ganas de cerrar los ojos y disfrutar del éxtasis, sabía que me iba a desmayar y aunque no se me ocurría mayor placer que seguir allí y dejarme caer, salí de allí disparado  para beber agua.


- Me he quedado con ganas de chuparte ese culo que tienes - me dijo.
- A mí me ha gustado así, sencillo y limpio.
- ¿Tienes whatsapp?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Fui el sábado pensando que quizás estarías en esa sauna, ya que veo que vas a menudo! no te vi.

Avisa con tiempo en tu blog, ajjaja.
menudo morbo tienes.

Dr Corazon dijo...

hay veces que hacer o no hacer es un morbo que nos podemos permitir y sobre todo es una neccesidad solo calentar los motores, ahora solo faltan un par de whatsapps lo suficientemente explicitos para saber que el sudor, el vapor y el morbo haran una comida de culo impresionante.

Observatorio Gay Granatense dijo...

Jajajajaja...lo que me he reído, perdona que no sería tu intención, con el final... lo del whatsaap debe de ser el nuevo "cigarrito de después" jejejeje....

Ken Krap dijo...

Estaba buscando yo una página agradable para mis descansos de estudiante y esta me parece idónea jajajaja me encantan tus descripciones, un saludo!

Un Leñador dijo...

Como siempre, leerte despìerta mis instintos más primarios... ahora quiero ir yo también a la sauna. Y si puedo elegir, contigo otra vez.

Leonardo Mur dijo...

Gracias por los comentarios!

Leñador, espero que tengamos más momentos sauneros.

Dexx dijo...

Con estas historia me dan unas ganas inmensas de ir a una sauna y disfrutar así, esto de ser de provincia no mola xDD

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