sábado, 28 de abril de 2012

Jugar a ponerla dura

Leo-Nardo

La imaginación es el punto erógeno más fuerte, si alguien te toca ahí y te da pie a imaginar... puedes llegar al éxtasis.

Suelo chatear de vez en cuando con uno con el que me siento muy cómodo morboseando cibernéticamente, una mañana en la que yo no había podido pegar ojo y estaba con mi conciencia alterada por el subidón que da a veces la mezcla de agotamiento e insomnio le mandé un video recién hecho de mí mismo pajeándome hasta el final, gémidos incluidos. Lo hice porque él estaba ya en el trabajo de madrugada, creo que quería alegrarle el día, y de paso desarrollar mi exhibicionismo. 

- ¿A que no te atreves a hacerte uno meando? - me retó.

Y lo hice, me sentía juguetón esa mañana. Sé que le pongo, pero con él el asunto sexual está muy alejado de la pasión real o del romanticismo, es sólo un juego, no hay una atracción como puede haberla con Leñador u otros chicos que tocan otra parte más profunda de mi lado sexual. Sin embargo no entendáis que con este ciberamigo es algo que podría pasar con cualquiera, porque no, el rollo con tengo con el ciberamigo morboso no es fácil de encontrar con cualquiera. A pesar de mi gusto por compartir mis historias sexuales en un blog y molarme lo de enseñar la cola, no creáis que me es tan fácil enseñarle a alguien como meo... o como me corro... (no sé, quizás es irónico, pero así es).

Con el ciberamigo sí me resulta fácil, porque él también es bastante tímido en su vida real, conmigo su morbo es un tanto guarro y potente pero a la vez se le nota impresionable e inocente, y me pone esa complicidad que hemos creado para jugar a romper límites.

Él es muy cortado en el sexo y me sugirió quedar hace tiempo, pero las citas por internet me cuestan mucho, y aunque me apetece el plan siempre lo pospongo. El caso es que el otro día estuvimos planeando una tarde guay juntos, una peli porno, un salón tranquilo, un juego de desnudarse prenda a prenda y pruebas cochinas que además de ponernos cachondísimos nos ponga la cara roja de vergüenza. Además el sugirió tener una cámara de video cerca... 

La erección más grande del mundo bajo mi ordenador portátil mientras hablábamos de la tarde ideal. Era algo sencillo y rebuscado a la vez, algo entre morboso y cándido.

Tenía la vista igual de nublada que la tengo ahora recordando el relato, con el corazón acelerado y casi me parecía estar allí, en el salón de su casa en pleno juego. Es difícil explicar lo que sentía, pero era lo mismo que cuando me asaltaban fantasías sexuales cuando era adolescente y me daba un sofoquito :-)

Se fue a dormir porque se hizo muy tarde, supongo que empalmadísimo y yo fui al baño, al sacarme la polla de los calzoncillos no estaba erecta pero estaba tan pringosa y los calzoncillos tan manchados que no podría asegurar que todo aquello se tratara sólo de líquido preseminal, era casi como una corrida y lo flipé. Me había puesto cachondísimo hasta tal punto y sólo imaginando cosas.

Sólo espero que la sensación de comodidad y morbo que tengo con el ciberamigo sea igual o mejor en persona, y también quiero que él se sienta así de bien conmigo porque se me ocurren muchos juegos divertidos.


2 comentarios:

Observatorio Gay Granatense dijo...

No cabe duda de que la imaginación, en estas cuestiones sexuales, es el mejor aliado, como bien dices en determinadas situaciones y contextos, pero también puede pasar que ésta ponga el listón tan harto, que luego te decepcione la realidad cuando dichas fantasias tengan visos de convertirse en realidad.... siempre hay que buscar un equilibrio entre ambos ingredientes, el ficticio imaginario y el real verdadero....

Oriol De Rodillas dijo...

Conozco esa excitación de "sólo imaginar" y normalmente es más potente que cuando quedas en real con el tío en cuestión, más que nada porque en tu cabeza funciona todo de forma ideal y puede que en persona no sea así...

Me alegro de estrenarme comentándote, compañero de guarrerías blogueriles :P

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