Mostrando entradas con la etiqueta cruising. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cruising. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de julio de 2014

Salir a tomar el fresco


Salí de mi casa vestido con unos pantalones cortos de deporte que pudiera quitarme sin tener que descalzarme, un polo y sin calzoncillos, porque había quedado con un vecino para ir a tomar el fresco al aire libre. 

Mi vecino me esperaba en su coche también listo para ir al Cerro de los Ángeles. Era la primera vez que iba a esa zona de cruising, aunque como siempre que me acerco a una, lo hice con la condición de no meternos en el jaleo.

Cuando llegamos tuve muchos reparos de alejarme del coche, pero dejamos el coche atrás y nos adentramos en un pinar, de repente apareció una mesa de merendero apartada. La zona estaba llena de cintas de plástico que iban de árbol a árbol, como guías de una cuadrícula o algo así. 
- Venga, desnudémonos - dijo el vecino.
Lo hicimos, yo me moría de miedo, las cintas no dejaban de hacer sonidos de pasos en la tierra y cada vez que pasaba un coche por el camino creía que venía la policía a detenernos y llevarnos a comisaría tapados con unas mantas plateadas de esas. Nos besamos y empecé a sentir el morbo de estar caliente al fresco, qué buen plan me pareció, pero yo allí tan desnudo me sentí como si me estuviera pasando de la raya...

Mi vecino me empezó a chupar la polla y dejé de pensar con la cabeza, me daban igual las luces y después de 15 minutos me di cuenta de que allí no nos iba a pillar nadie en toda la noche, así que me tumbé en la mesa de madera, abriendo mis sentidos, mis piernas y mis brazos y me dejé merendar allí. Desnudo con las zapatillas, y ya sabéis algunos lo que me pone hacer sexo calzado, añade los pinos y el cielo y os juro que gemí más que en mi vida, y no por poner cachondo a mi compi, es que no podía evitarlo, me molan los gemidos que me salen de puro placer, me salen muy sexys.

Luego me tumbé de lado y me merendé la polla del vecino mientras él me hacía dedos lentamente. Odio los dedos... al poco rato siempre duelen por mucha saliva que pongas y empecé a cambiar gemidos por quejidos.
- ¿Qué te pasa guapo?
- Me raspas con los dedos!! soy muy estrecho... - le dije.
- ¿Estrecho? pero si ya te estoy metiendo 3 dedos y entran solos... - dijo entre risas.
- MENTIRA!! - dije ofendido. Supongo que si lo decía es que era verdad, pero me sentí insultado.
Fingí que quería zafarme y huir de él, sólo para que creyera que era él el que me estaba dando la vuelta y se le ocurriera comerme el culo... funcionó!

Allí estaba yo, desnudo sobre un merendero con la cara de mi vecino entre mis peludos gluteos, gimiendo sin ningún pudor. Me relajé mogollón, con el culo extremadamente limpio, uno puede permitirse ese lujo, y me empezaron a entrar ganas de que me follara. 

El vecino me dio la vuelta, me puso las piernas en plan ginecólogo y empezó otra vez con el puto dedo... pero HUMMMMM.
- ¿Qué estás haciendo? - dije con la voz entrecortada de placer.
- ¿Qué pasa... ehh, te está gustando? - dijo apretando más.
Era el punto G, estoy seguro, sentía aquella sensación desde el interior de mi culo hasta la punta del rabo, era como una presión vibrante, y como si mi polla estuviera más conectada a mi cuerpo que nunca. 
- Mira como se te está poniendo el platanito - dijo (es que tiene forma de plátano).
Intenté encontrármelo por mi mismo en aquel momento, lo he tocado otras veces yo solo, pero sin saber exactamente el sitio, y desde luego no era tan tan tan bueno como lo que me hacía él, quizás tocar el punto G en un escenario morboso tiene más efecto que en tu propia habitación.

Una pareja de chicos que había estado allí quizás antes de nuestra llegada pasó a varios metros, creo que ni nos vieron, igual que casi ni nosotros los vimos, pero nos cortó el rollo. 
- ¿Quieres que te haga el amor? - me preguntó.
Yo le dije que sí con la mirada. Le hice una mamada que le devolvió a la vida en un periquete, luego me la chupó él,  nos empezamos a besar, yo sentado en el merendero con mis piernas al rededor de su cuerpo y de repente se corrió en todo mi pubis... (cuando eres peludo eso es una mala idea), me pajeé mientras el vecino me miraba estirado en la mesa bajo las sombras de los árboles. Me corrí, cogí toda la leche que pude de mi pubis y la disparé hacia la nada con un movimiento brusco.

Y por eso la gente cuando va a un merendero debe llevar mantel!

Miré el reloj, estuvimos DOS horas, el tiempo vuela cuando tomas el fresco. Flipé, habíamos estado desnudos dos horas al aire libre... cuando salí de casa pensé que no conseguiríamos hacer nudismo más de 10 ó 15 minutos antes de entrar en pánico y abandonar la idea.

Cuando volvimos al coche, le pedí dar una vuelta por la zona de cruising, y vi un poco el rollito. Vi a dos chicos por allí dando vueltas que se acercaron al coche, eran muy jóvenes, como de 25 y bastante guapos, pensaba que ese tipo de jóvenes escaseaba en el cruising. En otro coche había unas piernas en calzoncillos, también parecían de joven. También vi a otro joven con buen tipo que iba con una linterna entre los pinos.
- Cuando cumpla 28 a lo mejor me atrevo a que nos metamos por aquí - le dije.
- Pero que solo miren eh.
- Lo de tocar, a los 29...
Me dejó en casa y me puse a buscar el punto G sin éxito, tendré que volver a llamar al vecino un día de estos. El vecino dice que tengo que buscar un bultito a pocos cm de profundidad, dice que a mí se me nota muy bien... pero no lo identifico!!

viernes, 7 de septiembre de 2012

Cruising privado


La última vez que hice sexo fuera de un edificio fue en un coche y hace casi dos años. La última vez que hice sexo al aire libre fue antes de Le Morbo, en 2007 en vacaciones, en la playa, a plena luz del día... Y antes de eso ese verano tuve alguna experiencia a las afueras de Madrid, con coche pero fuera de él. 

No quería que pasara más tiempo, y ya que Oso Casado me iba a llevar en coche, ¿por qué no alejarnos de la ciudad y buscábamos un lugar desierto a últimas horas de la tarde? Por supuesto que yo no tenía ni idea de cómo se buscan esos lugares, la única información que tenía eran las referencias al cruising gay de Madrid, pero no me atrevía a tanto.

Oso Casado sabía perfectamente dónde esconderse, el sitio se parecía mucho a la foto, al final del camino había mucho espacio libre a la vista, al fondo se veían aviones despegar continuamente. Y según él estábamos cerca de una zona de cruising real, pero no dentro.

No sé si mencioné que su coche tiene 7 plazas, pero ni por esas puedo decir que follar en un coche es algo cómodo para alguien de 1'82... después de los preliminares y la preparación anal que me hizo O.C. salimos al mundo exterior y pude estirar las piernas. El capó del coche era como un tobogán, no servía para nada, pero me apoyé en él, me daba calorcito en el cuerpo y mi culo quedaba a la altura perfecta para que al hombretón se le ocurriera algo que hacer.

Me la metió despacio, me sorprendió lo abierto que estaba, pero él sabe que tiene que ir muy muy despacio, veía la ciudad al fondo, y el cielo encima de mí. Estaba allí fuera no sólo desnudo y no sólo empalmado, sino siendo petado, con la cara de circunstancia lógica... (no se me ocurre una situación más vergonzosa de ser pillado, por eso me molaba, :D)

La segunda vez que echó lubricante me gustó mucho más, sólo quedaba la sensación suave con la intensidad justa, y no me dolía ni me sobrepasaba. Iba a decir que me iba a correr... cuando él fue quien lo dijo.

- Pues venga, dale! - le dije.

Nos corrimos a la vez. 

Respiré, disfruté de los últimos segundos de estar desnudo en el campo y me puse la ropa deportiva y suelta (por si venía la poli) que había elegido para esa cita de cruising privado. Volví al coche y Oso Casado me dejó en la puerta de mi casa.



jueves, 1 de octubre de 2009

Pre-cruising (una vuelta al ruedo)

Reconozco que tengo un amante que es eyaculador precoz, pero me cae bien y es generoso, el caso es que me ha dejado a medias en mi casa con mi bici... No iba a poder dormir, una paja no me iba a calmar y un polvo era una pereza, ya eran las 23:30, así que con la bici bajé la Castellana hasta la plaza de Neptuno, volví a subir hasta Emilio Castelar, meé en un árbol, y me fui a ver a las transexuales de la calle Fortuny y alrededores (no me ponen ni una pizca) pero paseando en bici por la madrugada... ver trasnsexuales me sonó entretenido, son llamativas y me dicen cosas, en fin... no había nada mejor que hacer. Después otra vez a la Castellana de vuelta a casa Lobezno me llamaba para charlar y me senté en un banco. Cuando colgué supe que no me iba a poder dormir, Lobezno me había desvelado y el eyaculador precoz me había dejado muy alterable...

Me vino a la cabeza el cruising que se hace en la plaza de Ventas, no tenía sueño y en bici no iba a tardar nada. Tenía muy claro que no iba a participar, si hasta me cuesta en bares... en la calle no quiero ni pensarlo. Yo iba como investigador con blog de sexo gay...

Desde lo alto de la Avenida de los Toreros vi como se movían coches de una manera peculiar detrás de la plaza de toros, no era un sitio de paso normal, esos coches estaban allí de una forma forzada. Sabía que pasar por allí con bici y mi aspecto iba a ser para unos la fantasía que llevan esperando años y para los que no... al menos sería curioso, sabiendo que no iba a poder pasar por allí escondiéndome, me arme de valor y bajé la cuesta hacía la zona de cruising. Ya un coche me había visto, cuando me puse en movimiento él también... me había cazado mirando los coches... un tío rápido, aunque él iba en coche iba a la velocidad de mi bici. Le hice muy feliz confirmando lo que sospechaba al meterme por detrás de la plaza. Allí habían dos coches, uno apagó las luces, no sé si fue casualidad o fue una señal, en el caso de que lo fuera no la entendí. Yo no podía ver a nadie... pero vi un cochazo con un encorbatado dentro, me parecío sexy la situación de ejecutivo con cochazo y estudiante con bici... pero hoy no podía. Luego vi un coche también muy chulo con un barbudo que parecía guapo, pero no podía dejar de pedalear para jugar un poco aunque sea a las miraditas.... En un muro relativamente lejano había un chandalero en pose de web porno esperando hacer un amigo.

Salí de allí sorprendido de que un miércoles normal se confirmará que la leyenda urbana del cruising es cierta y que además no se reduce a dos coches marginales.

Saliendo de la zona una moto me seguía, me adelantó, desapareció y al rato apareció otra vez detrás de mí y me pitó (odio que hagan eso), eran chandaleros también y pasé de ellos porque no me ponen...

He llegado a casa y antes de que se me olvidaran detalles... aquí los escribo. Ahora me voy a dormir.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...