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miércoles, 2 de julio de 2014

Salir a tomar el fresco


Salí de mi casa vestido con unos pantalones cortos de deporte que pudiera quitarme sin tener que descalzarme, un polo y sin calzoncillos, porque había quedado con un vecino para ir a tomar el fresco al aire libre. 

Mi vecino me esperaba en su coche también listo para ir al Cerro de los Ángeles. Era la primera vez que iba a esa zona de cruising, aunque como siempre que me acerco a una, lo hice con la condición de no meternos en el jaleo.

Cuando llegamos tuve muchos reparos de alejarme del coche, pero dejamos el coche atrás y nos adentramos en un pinar, de repente apareció una mesa de merendero apartada. La zona estaba llena de cintas de plástico que iban de árbol a árbol, como guías de una cuadrícula o algo así. 
- Venga, desnudémonos - dijo el vecino.
Lo hicimos, yo me moría de miedo, las cintas no dejaban de hacer sonidos de pasos en la tierra y cada vez que pasaba un coche por el camino creía que venía la policía a detenernos y llevarnos a comisaría tapados con unas mantas plateadas de esas. Nos besamos y empecé a sentir el morbo de estar caliente al fresco, qué buen plan me pareció, pero yo allí tan desnudo me sentí como si me estuviera pasando de la raya...

Mi vecino me empezó a chupar la polla y dejé de pensar con la cabeza, me daban igual las luces y después de 15 minutos me di cuenta de que allí no nos iba a pillar nadie en toda la noche, así que me tumbé en la mesa de madera, abriendo mis sentidos, mis piernas y mis brazos y me dejé merendar allí. Desnudo con las zapatillas, y ya sabéis algunos lo que me pone hacer sexo calzado, añade los pinos y el cielo y os juro que gemí más que en mi vida, y no por poner cachondo a mi compi, es que no podía evitarlo, me molan los gemidos que me salen de puro placer, me salen muy sexys.

Luego me tumbé de lado y me merendé la polla del vecino mientras él me hacía dedos lentamente. Odio los dedos... al poco rato siempre duelen por mucha saliva que pongas y empecé a cambiar gemidos por quejidos.
- ¿Qué te pasa guapo?
- Me raspas con los dedos!! soy muy estrecho... - le dije.
- ¿Estrecho? pero si ya te estoy metiendo 3 dedos y entran solos... - dijo entre risas.
- MENTIRA!! - dije ofendido. Supongo que si lo decía es que era verdad, pero me sentí insultado.
Fingí que quería zafarme y huir de él, sólo para que creyera que era él el que me estaba dando la vuelta y se le ocurriera comerme el culo... funcionó!

Allí estaba yo, desnudo sobre un merendero con la cara de mi vecino entre mis peludos gluteos, gimiendo sin ningún pudor. Me relajé mogollón, con el culo extremadamente limpio, uno puede permitirse ese lujo, y me empezaron a entrar ganas de que me follara. 

El vecino me dio la vuelta, me puso las piernas en plan ginecólogo y empezó otra vez con el puto dedo... pero HUMMMMM.
- ¿Qué estás haciendo? - dije con la voz entrecortada de placer.
- ¿Qué pasa... ehh, te está gustando? - dijo apretando más.
Era el punto G, estoy seguro, sentía aquella sensación desde el interior de mi culo hasta la punta del rabo, era como una presión vibrante, y como si mi polla estuviera más conectada a mi cuerpo que nunca. 
- Mira como se te está poniendo el platanito - dijo (es que tiene forma de plátano).
Intenté encontrármelo por mi mismo en aquel momento, lo he tocado otras veces yo solo, pero sin saber exactamente el sitio, y desde luego no era tan tan tan bueno como lo que me hacía él, quizás tocar el punto G en un escenario morboso tiene más efecto que en tu propia habitación.

Una pareja de chicos que había estado allí quizás antes de nuestra llegada pasó a varios metros, creo que ni nos vieron, igual que casi ni nosotros los vimos, pero nos cortó el rollo. 
- ¿Quieres que te haga el amor? - me preguntó.
Yo le dije que sí con la mirada. Le hice una mamada que le devolvió a la vida en un periquete, luego me la chupó él,  nos empezamos a besar, yo sentado en el merendero con mis piernas al rededor de su cuerpo y de repente se corrió en todo mi pubis... (cuando eres peludo eso es una mala idea), me pajeé mientras el vecino me miraba estirado en la mesa bajo las sombras de los árboles. Me corrí, cogí toda la leche que pude de mi pubis y la disparé hacia la nada con un movimiento brusco.

Y por eso la gente cuando va a un merendero debe llevar mantel!

Miré el reloj, estuvimos DOS horas, el tiempo vuela cuando tomas el fresco. Flipé, habíamos estado desnudos dos horas al aire libre... cuando salí de casa pensé que no conseguiríamos hacer nudismo más de 10 ó 15 minutos antes de entrar en pánico y abandonar la idea.

Cuando volvimos al coche, le pedí dar una vuelta por la zona de cruising, y vi un poco el rollito. Vi a dos chicos por allí dando vueltas que se acercaron al coche, eran muy jóvenes, como de 25 y bastante guapos, pensaba que ese tipo de jóvenes escaseaba en el cruising. En otro coche había unas piernas en calzoncillos, también parecían de joven. También vi a otro joven con buen tipo que iba con una linterna entre los pinos.
- Cuando cumpla 28 a lo mejor me atrevo a que nos metamos por aquí - le dije.
- Pero que solo miren eh.
- Lo de tocar, a los 29...
Me dejó en casa y me puse a buscar el punto G sin éxito, tendré que volver a llamar al vecino un día de estos. El vecino dice que tengo que buscar un bultito a pocos cm de profundidad, dice que a mí se me nota muy bien... pero no lo identifico!!

jueves, 24 de octubre de 2013

El rito


Estábamos sentados en el suelo en círculo y el "maestro" se presentó con una vela en la mano, después se la pasó al hombre que había a su izquierda que además de presentarse explicó que buscaba una experiencia diferente, relajarse y aprender. No le hizo falta decirnos qué hacía con un pareo rodeado de hombres semidesnudos, los veinte presentes lo sabíamos y estábamos en las mismas condiciones. En ese punto yo todavía estaba rechazando el ritual y ese ambiente "ceremonial" que me resistía a respirar desde mi primera comunión.

Cuando la vela pasó de mano en mano hasta la mía decidí que un ataque de risa estaba fuera de todo plan, porque ridiculizar el ritual sólo me ridiculizaría a mi mismo, ya que estaba allí... dejarme sorprender e involucrarme era un plan más entretenido y quizá aceptando un poco de "ritual" pudiera llegar a lo que hubiera detrás, no sé, algún secreto, una nueva perspectiva, o un placer que desconocía.

- Me llamo Leo y estoy aquí por pura curiosidad - dije con la vela en las manos.

No presté demasiada atención a las presentaciones de los demás. Pero el tiempo que duró aquella vuelta con la vela, me fue muy útil para asimilar una filosofía menos frívola, pero no tan seria para que perdiera la emoción.

Aún sabiendo dónde correr a por mi ropa y teniendo visualizada la puerta de la calle, mi curiosidad me mantuvo firme en mi convicción de llegar hasta el final, y sabía que no sería difícil dejarse guiar, aunque cada vez que el maestro hacía que el grupo se moviera tenía la sensación de que tendría que enfrentarme al pudor y que de un momento a otro tendría que dejar caer mi taparrabos y suponía que tarde o temprano tendría que enfrentar otra prueba, tocar y ser tocado. Pero no estaba seguro, nadie me había explicado nada, me dejaba guiar medio a ciegas por actos eróticos que no tenía ni idea de cómo acabarían, sólo sabía que al quedarme desnudo, permanecería así durante horas. 

Cuatro horas desnudo, sin la compañía adecuada pueden ser matadoras para el morbo. Se experimenta otro tipo de gusto, el naturismo, el nudismo, que fuera de contexto nos parecen sexis pero una vez dentro rápidamente pierdes la sensación de "estar desnudo", sin embargo aquella tarde más que desnudo sentía que "estaba expuesto" a cualquier instrucción del maestro, seguir el ritual se convirtió en un reto y cada paso me hacía preguntarme cuál sería el siguiente, y qué nivel sexual tocaba.

Tras varios cambios de pareja, conectándonos a través de la piel, y literalmente a ciegas, topé con quién debía. Estaba harto de tocar suaves y lisas espaldas, y no todos los hombros y tríceps satisfacían mi gusto por lo duro. Así que a tientas, sin ninguna dificultad, bajando por su torso, su sus inglés, su pubis y en contra absoluta del objetivo del rito agarré algo en camino de ponerse duro, no pareció que aquel chico se sintiera parte de una herejía, y me lo agradeció con un beso en el cuello. 

Sólo fue unos segundos, antes de que el maestro me pillara con las manos en la masa, pero suficientes para despertar una conexión que no tuve con miles de caricias castas aquella tarde. Entonces, como si hubiera tocado un interruptor, todo empezó a arder, no volvió a haber contacto genital, al menos no con las manos, pero me sentí orgulloso de haber sido instintivo, porque había funcionado, claro que yo sabía que tocar la polla no era tantra sino trampa, pero... a partir de ahí empecé a percibir algo místico, con trampa o sin ella, supuse que dejar de percibir el resto de la sala era un  buen síntoma, aunque mi cuerpo me pedía otra velocidad, más ruido, más amplitud de movimientos y un contacto más profundo.

El resto del "ritual" perdió la emoción cuando nos separamos, ¿por qué estábamos ahora tan lejos? ¿por qué no miraba en mi dirección ni me buscaba? ¿eso era todo?

El final estaba cerca, era prioritario que yo obtuviera lo que que quería con quién quería. ¿Pero para qué ser caprichoso? Para no disfrutar de lo que se tiene al lado... 

Me di una oportunidad de no ser tan tonto, y convertí en mi reto personal olvidarme del chico del ejercicio anterior y ser generoso con el hombre que tenía al lado. No podía cumplir más reglas, que si no hablar, que si no tocar, que si no preguntar... No era a posta, es que necesitaba saber que era yo él que estaba erotizando a ese hombre, no sólo mis manos guiadas por el maestro, sino yo en particular. La verdad es que a pesar de llevar todos cuatro horas deslizándonos por la sala desnudos y embadurnados de aceite, no había reparado en aquel hombre, aunque yo esperaba que el estar a mi lado al final tuviera cierta intención por su parte, fue genial acabar con él, me gustó. La verdad es que si el maestro no estuviera tan pelma con que no tocáramos la polla... se la hubiera comido.


La verdad es que al principio temí que el maestro nos guiara en una especie de masaje erótico directo, vamos una paja, a un desconocido, y agradezco que no sucediera, porque eso ya es muy personal. Sin embargo... y aunque quizás más que pajear a otro, es mucho más personal pajearse uno mismo, pues... hubiera sido interesante buscarse puntos erógenos y absolutamente sexuales guiados por el maestro. 

No me empalmé en toda la sesión, quizás un poco al final cuando el hombre me masajeaba entre las nalgas... Y aunque era cierto que fui por pura curiosidad, podía haber añadido que buscaba una conexión con mi polla, parece que la he perdido últimamente. En ese taller tántrico esperaba que mi polla también se despertara y se conectara conmigo de nuevo, pero no, parece que mi mente se enfrenta sola al morbo.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Desnudos y empapados (parte 1)


- Tengo que ir a otro sitio - le dije a mi amiga cuando di por finalizada nuestra típica conversación monotema sobre su "insensible, machista, poco detallista" novio. No es que yo pasara de ella, pero después de pasar por el bucle 4 veces aquella tarde, ambos necesitábamos un poco de silencio.

Era jueves, le mentí a mi amiga porque no tenía ningún otro sitio a dónde ir en realidad. Quizás podría ir al gimnasio antes de que cerrara, hacer un poco de pesas y darme una saunita. 

Saunita... saunita... saunita... saunita... saunita... saunita...

Estaba en Chueca, y en Facebook lo ponía muy claro, había una Naked Party en la Sauna Premium. Quizás allí podría hacer un poco de cardio y sauna o viceversa o a la vez. Total el gimnasio me pillaba más lejos, así que decidí acabar con la mentira que le había contado a mi amiga y hacer realidad lo de "tengo que ir a otro sitio".

- Hola, ¿qué haces? - dijo un amigo cuando respondí a su llamada de teléfono.
- No te voy a mentir... creo que me voy a una sauna nudista.
- ¿Es que no lo son todas? - preguntó.
- Hoy en esta no se lleva toalla, todo al aire.
- ¿Puedo ir?
- ..... Me da corte.

Es una amistad rara, no nos vemos mucho, no hablamos mucho... pero nos lo contamos todo y siempre estamos de acuerdo. Tampoco salimos mucho juntos, pero dado que con mis amigos está claro que no se puede contar para saunas o fiestas morbosas... este amiguito era y es una buena alternativa.

- Venga, vale, te espero en la parada de Metro de Ópera - me decidí.

Los nervios de verme en aquella Naked Party se multiplicaron mucho al invitar a ese chico a venirse conmigo. Y es una sensación desagradable en la tripa pero agradable en la cabeza, pasar vergüenza por tonterías me gusta, siempre y cuando a pesar de los sonrojos y los tembleques me atreva a tirarme a la piscina desnudo.

Cuando llegamos no había tanta gente, las vacaciones, supongo. Pero había suficiente para que el rollito de ir desnudo tuviera un sentido exhibicionista y vergonzoso para mí. 



Tener una toalla, una simple toalla, por muy pequeña que sea, es algo que cuando estás desnudo en público se echa de menos, a mí se me olvidó hasta cómo se anda, no sabía que hacer con las manos... y entendí aquello como la mejor estrategia de un lugar de cruising para que la gente se pusiera manos a la obra. Porque... a caso no se justificaría aquella desnudez teniendo sexo? Había ido más que nada a estar desnudo, pero enseguida me apeteció tener algo entre manos.

Se me hacía todo tan raro y estimulante... hasta hacer pis era raro sin tener que sujetar la cinturilla de los calzoncillos o tener que guardarse el paquete al terminar. Era raro, rarísimo, y yo quería más situaciones. La sauna me pareció algo más oscura que de costumbre, pero no tanto como para que eso me hiciera sentir menos desnudo, pero sí un poco más tranquilo. Mi amigo parecía menos nervioso, no sé si fingía o es que el nudismo no le provoca ninguna sensación en especial.

Lo mejor para mí fueron las saunas en sí, la de vapor y la de calor, en esos espacios sí que era morboso, razonable y sobretodo cómodo la premisa de ir sin toalla, y en mi interior agradecí que alguien hubiera tenido la idea de "obligarnos" a ir sin toalla, esa falta de libertad para decidir a veces nos hace más libres, a mí aquella tarde desde luego. 
- No, es que me obligan... - decía yo pícaramente, como si no estuviera cómodo aquella norma, viéndome nadie se creía que no lo estuviera disfrutando o estuviera pasando vergüenza, pero la estaba pasando, un poco.
- Yo no sabía que hoy había que ir desnudo... qué corte!! - les decía a los que nos hablaron en el jacuzzi. - Pero sobreviviré, soy muy flexible y además siempre cumplo las reglas.
- Y las órdenes? - dijo un treintañero a mi lado.
- Sólo si son en mi propio beneficio - dije.
- Cómo lo de ir sin un estorbo de toalla por una sauna - dijo mi amigo saliendo rápidamente del jacuzzi y yéndose al cuarto oscuro.
¿Hola? Me he quedado solo de repente, ah no, el treintañero está a mi lado y me toca el muslo y la ingle y ahí se queda esperando a ver que hago yo con las manos.

- ¿Nos besamos en una cabina con peli porno? - le dije.

Y eso hicimos, me daba algo de apuro que la cosa se pusiera intensa en algún rincón público donde mi amigo pudiera verme con las manos en la masa. En aquella cabina pasaron cosas maravillosas sin toalla, bueno mamadas maravillosas, besos bien hechos y final pajero. Una duchita y a casa, mi amigo me dijo que hizo un trío y medio en una cama grande que encontró en el cuarto oscuro.

Quizás le mande un whatsapp al treintañero sin toalla la próxima vez que necesite un poco de ejercicio y saunita.




lunes, 23 de enero de 2012

Un leñador


Después de una semana de constipado por culpa de una carrera quema-grasa por El Retiro, necesitaba acción y no iba a dejar escapar la oportunidad de quedar con Leñador, uno de los lectores sexies que tengo, además llevaba tiempo queriendo ir a una quedada osuna para probar mi faceta de cachorro y consolidarla. Los bears naturistas quedan todas las semanas en la Sauna Premium, mi preferida. 

Leñador me encontró montado en mi bici en Callao, y yo le encontré con el total look de un leñador, la camisa de cuadros de franela, la barba y hasta un gorrito de lana... Puede que siempre vista así, pero me emocionaba pensar que quizás hubiera leído dos post atrás las ganas que yo tenía de follar con un leñador y hubiera elegido esa camisa concreta por mí! 

Es un chico robusto, velludo y barbudo... no podía haber escogido un acompañante mejor para ese plan ursino. Le enseñé la sauna, los tatamis en las cabinas para "charlar" y/o follar en privado, la sauna seca, la húmeda, las cabinas con vídeos porno, los cuartos oscuros, pero lo importante era la quedada, que consistía en una reunión en la que picotear por cortesía de la sauna en el bar y tomarse una copa, con la condición de que apoyaras la filosofía naturista dejando la toalla lejos. Me gustaba ese plan para quedar con Leñador, era relajado y no era explícito, era una cena informal en pelotas ¿puede haber algo más acorde con ese morbo tan mío de pasar vergüenza desnudo en público? A las nueve el organizador cogió el micrófono y mientras salían los piscolabis dijo: TOALLAS FUERA!

Si querías comer y aprovecharte de la copa gratis tenías que ir en bolas, y eso me puso morbosamente tenso, pero Leñador que es medio finlandés y está acostumbrado a las saunas familiares, se despelotó sin más y no dio pie a ponerme ñoño con lo de la desnudez, pasó de mi ñoñería olímpicamente, lo cual aceleró el proceso y forzó mucho mi morbosa sensación de pudor.

Cada vez me gustaba más Leñador, sonreía más y estaba más relajado, unos bocados y demasiado alcohol... olvidé que después de un paseo en bici y subir la fucking cuesta de Gran Vía tengo que beber mucha agua primero para evitar beber demasiadas copas. Fijaos si bebí que Leñador se tenía que coger mi copa y beberse la mitad cuando me despistaba para que yo no bebiera tanto... O es alcohólico o un caballero...

Me emborraché y prueba de ello es que puse a toda pantalla del ordenador de la sauna el post Mi culo es es delicado como una flor (2) de mi blog en el que salen dos fotos de mi culo con todo detalle, ano cerrado pero expuesto incluido, ¿cuántos vieron mi culo en primer plano? vía módem muchos... ¿cuántos sabían que ese ano estaba a unos metros? sólo Leñador, el dueño de la sauna y todos a los que le dije EHHH, ESE ES MI CULO! (ay dios.... qué loco).

Caí bien al dueño y me contó muchos secretos sobre el futuro de esa sauna, pero esperaré a revelarlos más adelante, sólo diré que me parecen muy buenas ideas. 

Sobró comida, es señal de que no son tacaños con los canapés, sacan bastante para todos, y eso que los osos tienen pinta de comer mucho... jaja. Eso me gustó, abundancia!! 


Conocimos a un chico que me dijo que le nombrara en el blog como JTô, llevaba piercings, tatuajes por toda la espalda e iba rapado, luego nos sorprendió a la salida vistiéndose con traje y corbata. Hablamos mucho, el rollo naturalidad me empezaba a calar y aunque superé la vergüenza de estar allí sin meter tripa y despreocupado de que mi polla estuviera a la vista, seguía sintiendo morbo por estar así, me gustaba que empezara a resultarme tan cómodo y natural.

Tan rápido se acercaban las once, la hora de cerrar, y yo estaba tan guay... Nos quedamos casi solos JTô, Leñador y yo y nos metimos en el jacuzzi, creo que había dos personas más, lo sé porque no pude sentarme dónde quise, pero quizás por borracho o quizás por estar creando una especie de trío, la verdad es que no recuerdo bien ni cuántos eran ni cómo eran.

¿Qué pasó en el jacuzzi? Leñador me acariciaba los muslos con una mano, y con la otra creo que acariciaba a JTô, sin saber cómo me encontré apoyado en el pecho lobo de Leñador compartiéndolo con JTô, lo que podía pasar con esa base era súper morboso. Pero era tarde y casi nos tuvieron que sacar a los tres del jacuzzi como a 3 niños que no quieren dejar de jugar. Creo poder asegurar que el camarero nos dijo VENGA CHICOSSSS!!! Pero al menos yo estaba animado y contento de que tanto JTô como Leñador me prometieran que van a volver a la próxima.

Paseé con Leñador empujando mi bici hacía casa ¿por qué no se me ocurrió pasarme un rato por su hotel? Pero la verdad es que ni se me pasó por la cabeza, quizás porque estaba muy concentrado en el próximo día que nos veremos.

No pienso quedarme el jueves que viene sin darle un beso a Leñador y voy a comprobar el esperado efecto del vapor en el ánimo de mi polla. 

Estoy deseando volver a la quedada de Bears Naturistas de la Sauna Premium y forzar un poco más las posibilidades que hay, además de cenar sin toalla, por supuesto!


martes, 13 de diciembre de 2011

Juegos de adolescentes


El otro día os hablé del pudor y la desnudez y de mis "métodos" para enfrentarme a ella y mis juegos con Julito. A los 16 años casi todos los sábados después de salir de la disco de menores nos íbamos a su casa a cenar un Burguer King para llevar o pedíamos una pizza, porque nosotros no éramos de esos que hacían botellón, sus padres siempre se iban al pantano todo el fin de semana y sus hermanos que eran mayores no aparecían nunca antes de las dos de la madrugada. Así que veíamos DVD's, cuando todavía había que ir al videoclub... jugamos a la PS2 o chateábamos en Chueca.com. Los viernes hacíamos eso en mi casa, y lo bueno es que cenábamos comida casera, pero lo malo es que no teníamos tanta libertad para jugar a andar desnudos por la casa, ni violarnos con velas, ni gastar bromas por teléfono, eso era vida! Jo, hay tantísimas historias que el post sería interminable.

Una de las más significativas fue cuando nos desnudamos por completo y anduvimos por su casa para superar nuestro temor al vestuario del colegio. Debo decir que ambos nos empalmamos, pero también tengo que aclarar, y muchos os acordaréis, de que a esa edad uno se empalma sólo por quitarse los calzoncillos incluso a solas... Si añades el erotismo de que te vea un conocido y la novedad de estar desnudo entre los muebles del salón ni te cuento. Y además, quiero que os hagáis una idea completa de cómo era el entorno, dos adolescentes desnudos, un cuadro de Franco en la pared y una banderita antigua en un aparador, los padres de Julito son así... ay... 

Hablábamos de otras cosas pero todos los días el sexo nos llenaba la boca en algún momento (en sentido metafórico), qué si pajas, que si medidas de polla, que si me meto el frasco de la loción anti-acné por el culo, que si ya me ha llegado el vello del pubis al ombligo... los típicos temas de dos gays a esa edad supongo.

Julito es muy cortado y muy pudoroso, aún hoy, pero en aquellas veladas le daban unos prontos increíbles de desvergüenza. Su culo es mega-elástico, se podía meter casi cualquier cosa con más o menos esfuerzo pero nunca le dolía. Y presumía mucho de su capacidad, una vez se metió seis salchicas frankfurt de una en una para demostrármelo, y yo estaba presente y expectante viendo como entraban las salchichas, cómo salieron lo resolvió Julito a solas... mejor!

Durante una época a los 18 o así ya le habíamos cogido el gusto a lo de jugar a la PS2 desnudos, y él acababa sobándosela toda dura con toda naturalidad, pero nunca me dejó ver cómo se corría porque le daba corte, sí a veces la mente humana es así, le da vergüenza correrse y no arrodillarse en su habitación para meterse con el culo bien alto seis salchichas... jaja.

Un día Julito, hablando de mi estrechez anal, me "obligó" a intentar meterme una de sus famosas salchichas, recordándome que él me enseñó como se metía seis y para que hubiera equilibrio tenía que ponerme en la misma situación humillante... pero me negué! y entre risas y tal... acabó violándome y metiéndome una salchicha, la verdad es que verme forzado a enseñar el ano así derepente y siendo penetrado me puso muy muy colorado de humillación pero lo recuerdo con mucho morbo a la vez. Eh! esto me da mogollón de corte contarlo, jiji. Ese mismo día cogí el spray antivioladores que tenían sus padres en un cajón del recibidor y se lo eché a lo lejos, seguíamos de risas... cogió el el spray y me lo echó en los ojos, HIJO DE PUTA!! casi muero, forcejeé con él y le eché mogollón de spray, estuvimos media hora retorciéndonos de dolor por el suelo semidesnudos, dantesco.

A la semana siguiente cogí un cirio que tenía el tamaño de un pollón enorme de la habitación Julito y le "violé" como venganza, aunque la verdad es que se dejó violar de principio a fin e incluso colaboró... 

A los 17 me la chupó con un condón puesto, y no por el sida ni nada de eso, si no para no entrar en contacto con mi piel, porque él era virgen aún, y no quería ese contacto tan directo, pero no se podía aguantar más la curiosidad de ver hasta donde le cabía, si podía soportarlo, la temperatura de una polla en su boca, etc, etc...  Le costó convencerme mucho porque me daba corte empalmarme tan cerca de su cara la verdad. Cómo era de suponer con un culo tan tragón como el suyo la boca no se quedaba corta y se la podía meter hasta la garganta todo lo larga (16) que era mi polla e incluso hacía algo con la garganta que molaba mucho... Pero fueron sólo 30 segundos, así que me fui al baño y en menos de 20 segundos me corrí (otra cualidad de los adolescentes). Nunca más volvió a pasar, aunque lo intentamos, una vez ya con la punta en la boca a él le dio un repentino sentido moral y de la amistad y que eso estaba mal... y otra cuando se la metió en la boca, a los 18 o 19, me la mamó 5 segundos pero me gustaba demasiado como lo hacía y me dio como miedo... creo que me sentí mal viendo a mi mejor amigo en esa posición, no sé.

Si Julito lee esto me asesina... y no me extraña, son cosas muy íntimas que ahora que estoy terminando el post no sé si es moral que publique. Pero bueno, la identidad de Julito está totalmente protegida, al fin y al cabo he contado el pecado pero no el pecador.

Hay muchas más historias. Pero son cosas del pasado, a pesar de que el otro día hicimos un remake de desnudarnos juntos en su casa y desayunar con toda naturalidad a ninguno se nos levantó (adultos...). Pero el fin de semana que viene lo más probable es que cuente una historia morbosa con Julito porque nos vamos de sex-club, que él no ha ido nunca y a pesar de su receptivo culo y su hábil garganta no piensa usar sus poderes sexuales en nuestra morbosa juerga... siente la necesidad de conocer ese ambiente pero no quiere ponerle los cuernos a su novio y yo le he tentado con algo tan inocente como ir sin camiseta o desnudo por un local, a mí sólo eso ya me basta. Ya os contaré.

Nota: Notaba que estaba empalmado mientras escribía, pero resulta que estoy pingando de preseminal... pero a tope!



sábado, 10 de diciembre de 2011

El pudor y la desnudez


En mi casa siempre nos hemos regido por unas pocas reglas fáciles de seguir con respecto a la desnudez, que con el tiempo se han ido haciendo imposibles de romper, y nunca ha habido "pilladas", a pesar de que en las habitaciones no tenemos cerrojo ni nada y mi hermano y yo dormimos desnudos desde años. Bueno a mi hermano sí que le he visto todo, pero nos costó normalizar esa situación...

Mi primera pillada me marcó, fue precisamente con Julito en mi piscina cuando teníamos 6 años, llevábamos toda la tarde en el agua y cuando estábamos secándonos sentados en el borde con los bañadores quitados y la toalla por encima... un cambio de posición dejó a la vista mis niño-genitales. Recuerdo muy bien que había aprendido que esa situación debía ser llevada con naturalidad, pero... no me habían enseñado cómo. Julito no se cortó un pelo y dijo:

- Se te ha visto, jaja.

Y acto seguido me la enseñó él ni más ni menos que los dos mismos segundos que me la había visto él. Eso es un verdadero amigo, y así me resultó muy llevadera la pillada, todo súper inocente y súper natural, y eso fue lo que me marcó, el accidente y la fácil solución con una buena actitud, siempre he echado de menos esa sensación.

Años después Julito y yo tuvimos que enfrentarnos a los vestuarios de gimnasia y de las clases extraescolares. Pero no hubo accidentes, recuerdo oír a los niños mayores decir que al fin y al cabo todos éramos chicos y no pasaba nada en un vestuario... Eso también lo recuerdo porque me hacía pensar en cuánta gente había aprendido la teoría sobre la naturalidad hacía la desnudez pero no tantos se sentían tan relajados.

En mi casa siempre he oído hablar de esa naturalidad pero sólo mi hermano y yo la hemos desarrollado (sólo entre nosotros dos) y no hace tanto...

A los 15, me costaba mucho asimilar que me estaba saliendo vello, así que tuve muchas charlas con Julito sobre el vello, el suyo, el de los demás, y todos los datos que teníamos ambos al respecto de familiares y amigos. Un día a los 16,  en el vestuario de natación y el fútbol del cole, descubrimos que éramos los únicos pardillos que iban temerosos y nos escondíamos, puede que porque fuéramos gays, pero la verdad es que a mí lo que me daba pudor era dejar claro que ya no era un impúber. Y a Julito le acomplejaba (como a todos a esa edad) el tamaño.

Con 16 años Julito se quedaba todos los fines de semana solo en casa, con sus hermanos que llegaban siempre a las dos de la madrugada, o sea que teníamos la casa para nosotros dos mogollón de horas desde que salíamos del cole hasta que venía mi padre a buscarme a las 12 en coche. Una tarde la usamos para una terapia de choque que también me marcó, para bien, que consistía en desnudarnos y andar por la casa como si nada, desde entonces y hasta hace un rato cada vez que recordaba la escena me parecía que éramos unos pardillos totales, sin embargo fue un episodio genial, simple, divertido y nos encantó compartirlo. Yo sentí lo mismo que cuando las toallas en mi piscina pero a lo bestia, porque hacer participe a Julito después de una década fue muy simbólico. Además superamos nuestro terror al vestuario, no hubo pilladas, pero no teníamos tanto miedo a que las hubiera.

En ese contexto de la casa a solas de Julito pasaron muuuuchas cosas, pero esas en este relato no tienen cabida, porque no son precisamente de nudismo inocente, aunque eran cosas de adolescentes no eran tan inocentes. Os daré una pista... violé a Julito con un cirio, ya os contaré.

El día 6 de junio de 2006, o sea el 6-6-6, me pareció que una fecha tan diabólica debía ser memorable por algo, Julito ya estaba en EEUU, y yo estaba apuntado a un gimnasio cerca de casa pero no usaba el vestuario, casi me pillaba más lejos el vestuario que mi propia casa... pero así no me enfrentaba a mi pudor, así que el 6-6-6 me duché, me metí en la sauna y no hice malabares con la toalla y los calzoncillos, tiré la toalla al suelo y me puse encima completamente desnudo, muy simbólico también. Fue un día muy importante para mi nudismo porque a partir de entonces el pudor no me impide ducharme en un vestuario, y tampoco es que yo vaya por ahí exhibiéndome, simplemente no me rallan los vestuarios anymore! 

La siguiente vez que me enfrenté a la desnudez fue a los 20, en una sauna gay, fui con un chico y eso de meterme en un jacuzzi desnudo y en público, más allá del sexo me pareció súper! Luego vinieron los sex-clubs y esas cosas, ir sin camiseta, en calzoncillos o desnudo... empezó a ser un fetiche en sí mismo y muchas veces con eso me contento.

Con Julito a los 6 en la piscina, a los 16 en su casa y por fin a los 25 (lástima que no sea 26!) en el vestuario del american gym. Resulta que Julito se perdió aquella fecha demoniaca, con lo que no ha superado totalmente su desnudez, y dice que no ha ido a sex-clubs (me atrevo a ponerle remedio antes de volver a Madrid). El otro día le recordé la historia de la toalla y la del nudismo en su casa, de la primera no se acordaba, y le dije que iba siendo hora de una actualización. En el vestuario nos duchamos, nos secamos y frente a la taquilla tiramos la toalla... es taaan fácil de hacer y tan difícil sin embargo... Y luego en su casa rememoramos el paseo de la desnudez, merendamos para recuperar fuerzas del ejercicio, sin ropa en la cocina... y yo creo que ambos sentimos que por esos detalles nuestra amistad demostraba que seguía tan buena y hacía adelante como siempre! Aunque demostráramos que estamos fatal de la cabeza, jaja.

La verdad... debo confesar que a pesar de todos mis esfuerzos por naturalizar la desnudez, no he logrado quitarle del todo el velo del morbo, y creo que ni quiero, el pudor es una parte importantísima de mi sexualidad por todas esas situaciones que os he contado, quizás la naturalidad está pervertida... pero esa circunstancia ha completado muchos episodios morbosos y me sacude algo por dentro que me hace mucha gracia y me hace ilusión cuando la siento. No es sexo... es una sensación agridulce, de exhibicionismo, curiosidad, complejo y pudor. Aunque no me cuesta separar la desnudez del sexo, si me cuesta separarla del morbo... 

Cuántas más cosas me avergüenzan más ganas tengo de desnudarme al igual que soy incapaz aguantarme las ganas de confesar mis aventuras sexuales y provocar reacciones. Esas ganas son las que dieron origen al blog.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Infiel total



 Bear Hug de The 2 bears
Tenía que quedar el viernes con Polo, para verle después de mucho tiempo que ha estado en Galicia de vacaciones y comentarle mi plan de viajar al extranjero durante dos meses, un regalo de mis padres si apruebo el último examen que me queda para acabar por fin la carrera. 

Es un tema que en una pareja importa y aunque yo tendría que tomar una decisión, si congelar lo nuestro hasta que vuelva, si amarnos en la distancia, dejarlo para siempre...
Lo único seguro es que tenemos que hablar del tema de la distancia y el tiempo.
Le dije que iba con mis amigos a los conciertos de la MTV, pero no era verdad, había quedado por fin por internet con un oso muy majo, de 30 años. Una de las cosas por las que nunca me he sentido culpable por poner los cuernos era porque lo hacía en mi tiempo libre, y siempre mi novio estaba antes que cualquiera, pero ese viernes... llevaba muchas semanas fascinado por el mundo oso y quería probar. Caí en la cuenta de que era la primera vez que no me quedaba más remedio que asumir que le iba a poner los cuernos a Polo con todas las de la ley, sin excusas ni trampas, con un activo, fuera del trato.

Me alejé de la ciudad en un tren y me perdí, el tren me llevó por donde no era. Ni siquiera me sé las líneas del Metro por números, sino por colores, y sólo la marrón y la verde, como para hacer un viaje en el cercanías... qué tonto!

Pero llegué, el oso rapado y macizo me esperaba allí, para ir a su casa y cumplir nuestro plan de terapia nudista, una chorrada que se me ocurrió a mí cuando chateábamos. A los pocos minutos de estar allí con él se me pasó la alerta por estar en casa de un desconocido, era un chico que parecía muy bueno.

Yo no me atrevía a desnudarme, él se quitó todo y rompió el hielo, yo me fui quitando cosas poco a poco, mientras íbamos avanzando en la conversación y nos conocíamos. A las 2 horas me senté a su lado, la verdad es que no habíamos quedado para follar, sabíamos que podía surgir, pero yo hubiera sido feliz sólo con el morbo de verle desnudo. Él estaba relajado al respecto también, pero su postura... era una invitación nada accidental.


Muy poco a poco nos fuimos rozando, pero muy poco a poco, una pierna con su rodilla, una mano con su brazo... cada vez que pasaba eso su polla cambiaba un poco :)

Se tumbó apoyando la cabeza en un brazo del sofá, y una pierna en el respaldo, una postura muy receptiva, la verdad, yo hice lo mismo en el otro brazo, y con los anos enfrentados me acordé de mi consolador de lesbianas.

- Puestos en esta posición nos falta el consolador de lesbianas.
- Jajaja, las pocas veces que he intentado que me metan algo ha sido imposible - dijo.
- Yo tengo uno, mide 50 cm, pero sólo me cabe así... - e hice un gesto con los dedos midiendo unos 15-18 cm.

Lo hice a posta, sabía que eso iba a tener un resultado en la imaginación y en la circulación de la sangre de mi compi de nudismo. Tardó en empalmarse del todo unos 30 segundos.

- Sí, más o menos esa medida - dije mirándole la polla.

Pero la conversación y el coqueteo también tuvo efecto en mi polla, me empalmé también. 

- Esto es lo que siempre uno teme cuando hace nudismo - le dije.

Juntamos nuestros huevos, nuestros culos y pollas, el consolador de lesbianas hubiera desaparecido dentro de nuestros cuerpos :)

A partir de ahí nos dejamos de rodeos, me puse encima de su cuerpo macizo y le besé, el me acarició la espalda suave y el culo curvilíneo, me chupé la mano y apreté su polla entre mis glúteos, ahí empezó a demostrar que su instinto sexual era activo. Después le dejé empujar contra mi agujero con el capullo, se volvió loco y puso una cara preciosa!!! Creo que jamás olvidaré ese gesto, si ya era guapo, cuando siente placer se pone... WOW!!

Tenía la polla a tope y me la metí en la boca, cuando volvía a casa me di cuenta de que era la primera polla que me comía desde la Into The Tank que no fuera la de Polo. Me la metí hasta la garganta, no sé como lo hice, suelo ahogarme cuando hago eso, pero esta me entraba muy suavemente, me vicié y con paciencia investigué sobre aquella novedad de comerme una tan grande sin sufrir.

A partir de ahí me dejé llevar tanto... que no podría contar la historia de una manera fiel a los hechos. Nos la comimos, me chupó por delante y por detrás, me intentaba motivar para follar, pero aunque a mí me gusta que me follen suele romper con la suavidad, me duele y el sexo suele volverse agresivo, aunque el otro vaya con cuidado, mi placer cambia de estado, de suave y relajante a algo que también me mola pero demasiado intenso para ser relajante, a veces es super suave... pero no es lo normal y no quería correr el riesgo. 

El oso me metió la lengua todo lo que pudo, y ya me costaba convencerle con lenguaje corporal de que no quería sexo anal. Me puse de rodillas, inaccesible, se la chupé y le pajeé lo mejor que sé, se corrió a los pocos segundos y cuando me puse de pie me cogió la polla con las dos manos y me la cascó hasta que me corrí. Fue tan largo el nudismo, tan morbosos los preliminares, tan intenso el sexo y tan de mi gusto el compañero que mi corrida fue de esas grandes y que te dejan la sensación de quedarse vacío de lefa.

Me duché y me acompañó al autobús nocturno hacía Madrid, hasta que no vi el intercambiador de Moncloa no me sentí seguro, recordaba que me perdí al ir hacía allí, y estaba emparanoiado. Cuando por fin llegué a mi barrio, tuve una sensación de "vuelta a casa" muy fuerte, no es que hubiera estado incómodo con el oso, he estado genial o más, pero soy un chico muy alertado, estaba lejos de casa, con un desconocido más fuerte que yo. Andando por las calles de mi barrio me acordé de Polo y le incluí en mi sensación de "a salvo", cogí el móvil y le llamé. 

- Hola, precioso - dijo.
- HOLA!!




jueves, 27 de enero de 2011

Un poco de nudismo en el portal


Una vez que decidí ser morboso y me metí en el ambiente supe que nunca me iba a ganar el respeto de los genuinos morbosos, los que se desnudan cuando se emborrachan y cuando no también, los que se hacen fotos en sitios públicos, se cascan pajas en los trenes del cercanías... y sobretodo no tienen tantos reparos en quitarse los calzoncillos en un bar nudista y entran en los cuartos oscuros como si nada.

A un paso del exterior

Por internet conocí a ChuxMan®, un insomne, y en la madrugada hablando de niveles de morbo decidimos hacer un juego para ayudarme a aumentar niveles, porque llevo tiempo queriendo pero necesitaba que alguien me picara. ChuxMan ® lo hizo y me confesó que él era capaz de ir desnudo a la esquina de su casa, eso es un nivel 1000.

Y aunque yo ya tenía cierto nivel por poner fotos mías desnudo en internet e ir a sex clubs... había que demostrar que era capaz de acercarme a la calle sin taparme la polla. Y ahí me veis, en el portal de un amigo, una noche de esas que helaba, con los pantalones por el tobillo a un paso del exterior.

En el portal

ChuxMan ® me lanzó el reto unos días antes, y estando en casa de un amigo... comenté la prueba y... sesión de fotos morbosa en su portal! Yo encantado con la situación, el morbo que echaba de menos, el de los niñatos.

Soy un niñato... lo sé, pero no hago daño a nadie, y en mi época de sexo introspectivo, el morbo de este tipo es lo que más me gusta! Y como me lo perdí a los "dieci-", lo hago a los "veinti-".

Necesito más amigos así! Porque este no está nunca disponible. Interesados ya sabéis que podéis escribir a lemorbo@gmail.com   :) jeje.

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