viernes, 12 de abril de 2013

El perro con Pedigree (4): Diferencias de opinión


Desde el primer día tuve la esperanza de poder someter a Pedigree e ir ganándome aquello que me ofrecía: control absoluto de su vida, su alma, su cuerpo y hasta su casa. El plan era que su voluntad fuera la mía.

Pero no dejaba de pensar una cosa, él era un hombre maduro, culto, podría decirse que triunfador en algunos aspectos, y sin embargo parecía rendido ante la vida... o quizás fuera todo un paripé... no lo sé. Pero aquel hombre quería dejar todo lo que le hacía ser tal hombre y quería ser un animal o en su defecto mi prisionero, y quería serlo para siempre y hasta el fondo, no sólo algunas tardes a la semana.

Tengo que reconocer que jamás me sentí capaz de ser dueño absoluto de alguien. Y menos de alguien que me lo ponía tan difícil como "aparentemente" me lo ponía Pedigree, que me vacilaba, ponía a prueba mi capacidad, se burlaba de mí... pero entre todo eso... aunque me sacaba de quicio y más de una vez me ha cabreado con su "humor", me tentaba con una vida llena de morbo y comodidades. Aunque mi morbo está a un nivel ínfimo en comparación con su depravación (cómo él mismo decía). 

Era curioso, pero allí en su casa, hubo más filosofía que sexo, porque creo que aunque él quería acción y decisión... ambos sabíamos que el plan sólo podría llevarse a cabo desde una filosofía común que al menos ambos entendiéramos. Contábamos con una ventaja... ambos somos libres, y yo, quizás por joven, muy receptivo a cualquier idea, pero esa cualidad juvenil ponía de los nervios a Pedigree, porque me consideraba un novato sin actitud.

Así que a pesar de ser yo supuestamente el amo, me sentía en aquella casa como un adolescente secuestrado en Saló, sólo que en vez de pervertirme para ser sumiso, estaba siendo poco a poco pervertido para someter y desear hacerlo casi diabólicamente, con tanta filosofía sádica...

Pedigree cree que estamos rodeados de amos falsos que sirven a esclavos falsos. Cuando lo dijo intuí que se refería a mí, que no me cuesta reconocer que desde que conozco a Pedigree he invertido tiempo y esfuerzo en tratar de anularle como él quería, pero no, él no se refería a mí.

- Quizás jamás seas un amo verdadero, pero no eres un amo falso - me dijo el perro. 
- ¿Lo dices porque no tengo ni idea de cómo anular a alguien? - le contesté. 
- No serás nunca un amo falso porque eres demasiado egocéntrico y estás demasiado malcriado, que es una buena base para ser un buen amo. Pero no eres un amo verdadero por ser demasiado educado, cariñoso y demasiado respetuoso, empatizas con tu perro y eres demasiado blando. Cuando quieres algo, hay algo en tu forma de pedirlo que hace difícil negártelo, pero lo pides... cuando deberías exigirlo - soltó. 
- Cuestión de matices...  
- Pues esa cuestión hace que me sienta como una mascota, o como un calzonazos, pero no como una mierda sin voluntad. 
-¿Qué más da que tengas voluntad mientras la uses para complacerme? - dije creyéndome muy listo. 
- No puedo seguir teniendo voluntad, Leo, quiero que me uses de váter y caer en un estado en el que no recuerde lo que es ser una persona. Quiero perder la consciencia de todo y para eso necesito que abusen de mí de una forma brutal. 
- ¿Instrucciones otra vez? - dije fingiendo que no estaba alucinando.

Pedigree tenía su guión, o su idea de lo que quería... pero yo no podía dejar de pensar en una idea... "No es el amo el que se adapta al perro, y aunque el perro tenga derecho a decidir que no encaja con un amo y salir corriendo, si alguien debe adaptarse... es el perro al amo". Vamos creo yo, y Pedigree es demasiado complejo para mí. Y su morbo va por unos lares demasiado "oscuros" que a mí me asustan.


2 comentarios:

rafa dijo...

Estoy seguro que con más pistas muchos reconoceremos a tu perro, esa historia me suena, y muchos dentro del SM en Madrid cuentan la historia de ese perro sin limites que acaba minandote la moral.
y solo me parece rara una cosa, si estoy en lo cierto, me extraña que no hables peor de ese esclavo, o realmente eres un chico educado o le has pillado en un momento tranquilo.

Leonardo Mur dijo...

Pues no sé... mándame un email a lemorbo@gmail.com y vemos si es cierto que es el mismo, soy el primer interesado en desvelar el misterio, la verdad es que siempre me ha resultado inquietante este esclavo.

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