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lunes, 14 de octubre de 2013

Relaxing cup of Capuccino


Ahora que mi esporádico amigo Capuccino vive más cerca de Oriente Próximo que de Madrid, su estancia este fin de semana en Chueca estaba como mejor enfocada sexualmente, además como el único entretenimiento gay que tiene en Oriente Próximo es el gimnasio y el culto a su propio cuerpo, su Grindr echa humo. Por eso me tuve que tomar como un halago que me invitara a mí a una relaxing cup of lo que sea para charlar. Cuando le vi, noté en su cara algo que me demostraba que ya había experimentado la intensidad suficiente para necesitar un respiro conmigo en una cafetería de Chueca, dónde reponer fuerzas para seguir por la noche con otras historias en la Into the Tank, a la que yo me negué a ir.

- ¿Por qué? - dijo Capuccino desilusionado
- No sé... no estoy preparado para una resaca de sexo estos días. Estoy indeciso sobre las fiestas morbosas - contesté.

El contacto con la secta de esclavos me ha asustado por haberme tocado aunque sea de refilón ese tipo de rareza... además no había dormido bien, no tenía ánimos de esperar hasta las 12 y pico para empezar una juerga que no me motivaba. Quizás si viviera tan lejos de las fiestas como él, las valoraría mucho más, y me daba cuenta de que en mi interior me decía "ya iré el jueves a la sauna o cualquier día a cualquier sitio a zorrear", por otra parte sabía que estaba dándome largas a mí mismo. 

- Yo lo que quiero últimamente es enamorarme y que todo esto forme parte de una época pasada - dijo Capuccino.
- Yo también...
- Pero pensar que esto vaya a ser de verdad una época pasada, hace retrasar mi decisión.
- A mí también...

Estoy seguro de que a pesar de todo ni Capuccino ni yo somos putas. Tampoco somos santos, pero también estoy seguro de que, aunque cada cierto tiempo puedan dar algún quebradero de cabeza y algún susto, el hombre adecuado puede hacernos enfocar el morbo en él durante muchos años sin dudas.

Yo ya tengo echado el ojo en uno... y Capuccino creo que también. Echar el guante es lo siguente, pero antes hay que echarle huevos.

Capuccino se fue a estrenar zapas nuevas a la Into the Tank, pero yo necesitaba otra cosa, continuar con una charla sobre romances, y nada mejor que una amiga para reencontrar el verdadero sentido del amor tradicional que es en lo que me apetecía pensar aquella noche.

Cuando me despedí de ella me di cuenta de que el amor tradicional del que hablan mis amigas es algo mediocre, sin magia real, sólo clichés, esfuerzo y rutinas... Algo en lo que quizás caiga algún día, pero que tras escuchar como mi amiga mezclaba amor con vejez, aprobación y cenas de parejitas, me han dado muchas ganas de teletransportarme a la Into the Tank sólo por volver a creer en el amor que tenía en mente cuando hablaba con Capuccino. 

Un amor mucho mejor, sin esfuerzo, ni horarios, con fiestas, viajes, lujo, y que a pesar de los años jamás parezca viejo, ni rutinario, con dudas morbosas, con seducción, necesidad de la polla del otro, con cine, madres y suegras, sí, con todos los clichés, pero... sobretodo... morbo y todas las cosas especiales que despierta el morbo, y que hay entre las parejas gays más guays, y que mis amigas envidian con toda su alma.

- Yo no sé lo que quiero... pero lo quiero ya!
- Pero ya! - me secundó Capuccino en aquella cafetería de Chueca llena de chicos que si me hubieran escuchado se hubieran sentido identificados.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Ucla


Ayer quedé con Ucla y seguramente haya sido nuesta última cita para siempre, algo muy duro de asumir y hasta de escribir. 

Hace un rato, cuando pensaba en qué escribir en el post sobre Ucla percibía el asunto como si hubiera sido un sueño, sé que suena cursi, pero no me refiero sólo a lo bonito que ha sido, más bien es como un sueño porque recuerdo lo que he sentido y las situaciones, pero también siento que aquello es inaccesible y que ya no puedo volver a acceder a esa dimensión onírica, como cuando estabas teniendo un sueño y tienes la esperanza de que volviéndote a dormir lo vas a retomar pero en cualquier caso sabes que en algún momento te vas a despertar.

Ucla ha sido más que una polla, yo llegué a Santa Monica dispuesto a entregarme a todas las sensaciones que se me pusieran a tiro (y me apetecieran, claro), pero apareció Ucla y con él no sólo he tenido sensaciones sino sentimientos. Quizás me estoy dejando llevar por el romanticismo, pero que conste que ha empezado él declarando su amor. Aunque a mí esas cosas siempre me han dejado bastante en blanco y tardo días en responder ante eso en este caso no tenía ese tiempo de reflexión, así que nos sumimos al estilo Katy Perry en nuestro teenage dream personal. 

Hay que recordar que Ucla tiene 22 años y sé que el romanticismo no es una cuestión de edad, pero yo sin ser mucho mayor voy con cuidado de no dejarme llevar, si soy sincero la frustración de que Lobezno no me correspondiera o la mala actitud que tuve con Polo aún me sirven como recuerdo de lo mal que se pasa cuando das rienda suelta al corazón entre otras experiencias en las que he perdido la cabeza. Si me enamorase de Ucla, cosa que está a punto de salirse de mi control, el despegue hacía Madrid me mataría.

Lo hemos pasado muy bien este tiempo, no me arrepiento de haberle dicho que tenía 22 años porque con él es como si los tuviera. Y es que salir con un atleta universitario rejuvenece a cualquiera. Yo que siempre he preferido a los treintañeros me arrepiento un poco de no haber dado una oportunidad a los universitarios, ni siquiera cuando yo lo he sido hasta hace 3 meses,  prescindir de sentirme como el efebo frente al maestro me ha hecho valorar muchísimo más el equilibrio de hacer pareja con uno de mi edad. Aunque me siguen encantando los hombres de mundo, maduros, experimentados y de los que aprender tanto. Ucla es tan fresco, tan vigoroso y está enamorado de mí... dice que soy el primer chico del que se enamora, eso por muy morboso que yo pretenda ser la verdad es que me enternece 100%.

Y curiosamente a pesar de todo ese "amor" el simple hecho de que él tiene sus amigos, yo los míos y planes diferentes hace que este último fin de semana Californiano "no podamos" vernos, pero bueno así son las cosas en este siglo... jaja.

Nuestra última vez ha sido... súper sexy, ese polvo va a estar en el Top Ten durante toda mi vida, se ha quedado a dormir en mi cama y todo, cosa que nunca hace :)

Creo que nos volveremos a ver, porque acabo de recibir un sms suyo. Pero después del fin de semana, espero que así sea. Y encima este sábado nos vamos Julito y yo a un sex-club para que vea de qué va la cosa... tengo unas ganas de sexo promiscuo NULAS, pero bueno, como Julito no piensa hacer nada, supongo que con mirar y ser mirados nos daremos por satisfechos.

UCLA, I love you!


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