martes, 25 de mayo de 2010

Gay busca chica



En mis deseos de encontrar nuevas experiencias sexuales hace unos meses decidí empezar a pensar una nueva opción, algo más escandaloso que follar colgado de un sling o que me meen encima (dos cosas que aún no he probado), esa nueva opción es follar con una chica.

Claro que le he tocado las tetas a alguna amiga, y hace ya 6 años hasta me di un beso con lengua con una, pero ya está, sólo eso.

Es muy chic que un heterosexual confiese que ha tenido experiencias homosexuales, dice mucho de su apertura mental, le hace más sexy y tierno y no digamos ya las chicas, parece que cada vez hay menos que se hayan conformado con hacerlo con chicos. Sin embargo cuando un gay se ha acostado con una chica en el pasado es porque estaba confundido, quería curarse o se emborrachó, el caso es que un gay no bisexual, acaba siendo exclusivamente gay, y quienes no hemos tenido dudas ni ganas de “curarnos” nos perdimos la época de las chicas. Una vez que eres gay parece que todo el mundo y tú está de acuerdo con que esa es tu orientación definitiva, porque es la difícil, a la que muchos llegan después de años de adolescencia atormentada, o por la que luchas desde que eres pequeño a capa y espada para que nadie la pisotee. Así que cuando eres gay te encanta. La gente que te respeta te respeta especialmente y a los que se meten contigo todos les consideran inferiores a ti, te gusta ser gay, has sobrevivido y ahora tienes que cuidar todo lo que has logrado, algo así es lo que muchos gays pensamos, creo.

Hay opiniones de todo tipo, pero he oído a muchos gays fingir arcadas y exagerar mogollón cuando se habla de vaginas. A mí mismo me causa bastante pavor encararme con un coño.
- Quita, quita… a mí me van las pollas- dice el gay.
- Quita… que a mi me van sólo los coños . dice el hetero.
Y causa una impresión muy diferente, el gay es chic por decir eso y el hetero es todo lo contrario a moderno.

- ¿Cómo puedes saber que no te gustan los chicos si nunca lo has hecho con uno? – le decimos los gays a los heteros (la mayoría de las veces haciendo ojitos y esperando una respuesta no verbal).
Tengo casi 25 años y hasta hace poco nunca había pensado en rebotarme esa pregunta a mí mismo con respecto a las relaciones heterosexuales.
Ahora entiendo mejor a esos chicos a los que le causa tanto rechazo meterse una polla que le llene la boca o tocar un cuerpo musculoso con pelos. Porque yo siento la misma sensación extraña pensando que tengo que lamer un clítoris y abrazar un cuerpo más fino que el mío. Irónicamente he descubierto que no soy tan abierto de mente al respecto, después de cuartos oscuros, brutos, y orgías resulta que me cuesta lo más sencillo, que es follar con una chica, que es una de las cosas para las que mi cuerpo está diseñado, y para lo que mi mente ha estado educada desde que empecé a ver pelis de Disney. Lo que no tenía nadie en mente es que me iba a decantar más por la Bestia que por la Bella.

Cuando consiga follar con una chica, qué seré? Bisexual? Yo creo que más bien lesbiano…

Tengo muchas ganas de probar ya!

domingo, 2 de mayo de 2010

Into the tank Mayo 2010

Hace sólo 43 minutos estaba en plena Into the Tank y hace 50 o así me estaba corriendo, sí, así de claro.

No tenía muchas ganas de ir porque estaba agotado al 200%, además ni sabía que ponerme 5 minutos antes de salir. Al final me he puesto mis pantalones militares que se me caen pero eso en un sitio donde la gente va en bolas... ni se juzga como indecente. Me han llevado en coche pero me dejaron solo en la puerta, dejé la camiseta y la sudadera en el guardarropía y me puse a ver qué zonas nos han puesto en el local, que es un sitio bastante grande y bastante bien adaptado. Nada más entrar en el jardín había (o hay, mejor dicho porque la fiesta sigue allí) dos camiones militares y en el interior un colchón, pero no he visto a nadie usarlo.

La verdad es que me ha encantado el sitio, aunque la gente ha estado un poco parada al principio. Poco después de mí ha llegado Eduard, mi amigo blogger que venía con un perro-humano, con correa y todo, y una vez más me ha hecho poco caso la verdad. 

Puede que yo estuviera cansado y no demasiado caliente pero no había chicos que me pusieran loco, había chicos de mi gusto, muchos, pero no sé que me pasaba. SIn embargo me ponía cachondo con ciertas situaciones, al entrar al cuarto oscuro para investigar me empalmé de pronto

Me encontré con el blogger de DiasDeVicio, que me sacó del cuarto oscuro para invitarme a una copa y salvarme de las malas lenguas... Ya era mi segunda copa y me puse hiperactivo, estuvimos hablando de sus planes en Berlín y me dio algunos consejos sobre locales y me convenció de ir al baño a mear a la gente que estaba allí esperando mi pis o el de cualquiera... y en cada urinario había alguien dispuesto. Vamos que si querías mear en privado era difícil, yo me corté mogollón, pero me estaba meando tanto que aunque tardé al final le he meado todo. Ha sido la primera persona que se ha bebido mi meado, ya tenía algo nuevo que escribir en el blog.

La gente a las dos ya no estaba parada como al principio, ya todo estaba animado y algunos estaban como inquietos. En la pista de baile estuve jugando con un cachas bajito muy gracioso debajo de unos chorrazos de humo frío que salían de pronto del techo, nos partimos el culo con los chorros y nos estuvimos besando muy bien. En el cuarto oscuro olía a popper mogollón, casi no hacía falta tener el frasco delante para colocarse, aún así decidí que era mi momento de correrme, y encontré con quien, fue algo rápido, sencillo pero muy efectivo, nos tocamos las pollas, se la mamé un rato y me folló en cuanto le di el condón, me dolió al principio y se dio cuenta, entonces dejó que me lo metiera yo a mi ritmo, y se lo agradecí mucho porque me puse cachondísimo y sobretodo a mi ritmo me la metí sin problemas, cuando me adapté cogió él el ritmo y lo hizo genial, ni le vi la cara, pero ójala me follara alguien así más veces. Cuando se corrió se dedicó a mi polla, y me hizo una paja estupenda. Me corrí allí mismo con todo el morbo que me da hacer eso en público. Me fui de allí feliz y relajado. Allí me esperaba el coche a la hora acordada. Y aquí estoy recuperando fuerzas.

martes, 27 de abril de 2010

Vuelvo a follar


Yo estaba un poco melancólico por el tema de Lobezno y el amor sin sexo, pero también tenía mucha ganas de romper con mi mes de castidad de una vez.
Quedar con extranjeros que parten en tres días tiene algo especial, por una parte sabes que pase lo que pase sólo son tres días, y por otra precisamente la fecha límite te acelera, te despierta los sentidos y te recuerda que hay que vivir el momento.
Yo había quedado tres horas y media después con Lobezno, así que el límite era bastante reducido y también las opciones, porque hablar con el holandés es difícil, lento y poco provechoso. Cómo todos prevéis era una de esas citas en las que piensas especialmente qué calzoncillos ponerte, vas lo más limpio posible y se te olvidaría antes el iPod® que los condones. Pero cuando pedaleaba hacía allí decidí no follar y cambié de opinión treinta veces. En contra tenía que en esos momento me consideraba virgen y que estaba algo triste con la cara de Lobezno en la mente, pero a favor tenía las ganas de a acabar con todas las contras, que me gustaba el holandés y la sensación de carpe diem que a la fuerza necesito en estos momentos para aguantar mi relación con mi nonovio.

Mucho más relajado despues del sexo
Cuando llegué el holandés tenía el carpe diem metido en el cuerpo también y cuando abrió la puerta lo hizo sin camiseta y sin zapatos, para acelerar las cosas quizás. Delante de un espejo enorme nos pusimos a enrrollarnos, se puso muy caliente y me llevó a la cama para tumbarnos y empezar a meter las manos por la ropa. Hubo momentos en los que en mi cabeza planeaba parar y reconocer que en realidad quería follar pero con otro. Entonces volvía a recordar lo del carpe diem, lo único que realmente tenía sentido y lo único que en esos momentos era real, no un deseo ni una fantasía.
Volví a meterme en el papel de sexy y aunque tuve que esforzarme unos segundos, sabía que es lo que tenía que hacer, que después iba a estar mucho mejor.
Al holandés le encanta hacer besos negros y le había confesado que llevaba un mes de castidad, así que se dedicó especialmente a ponerme a punto, Lobezno empezó por fin a desaparecer de mi cabeza, eso fue genial, con un parpadeo y un ligero movimiento de cabeza le sacudí definitivamente hasta nueva orden.
Las ventanas estaban abiertas, se oía a la gente que pasaba por la plaza de Barceló y los niños que van a Pacha por la tarde. Hacía calor y me encanta hacer sexo con la luz del Sol, porque siempre suelo hacerlo encerrado y de noche. Así que disfruté mucho la novedad, además el holandés tenía mucha creatividad, me folló fuerte, suave, de pie, echados y se preocupó de que yo estuviera excitado todo el rato. Media hora después nos corrimos ambos y nos duchamos también con mucho carpe diem.
Me despedí del holandés durante una hora hasta que llegara el momento de irme, nos caímos muy bien. Se nota que le gusto. Lobezno estaba sólo a quinientos metros, lo vi en Google Maps en el ordenador del holandés para saber por dónde ir con la bici.

Fui especialmente contento a ver Lobezno, cuando llegué él estaba cansado y sudando por el trabajo, me abrazó y me pidió que le apretara con todas mis fuerzas.    Esa noche pude disfrutar de Lobezno y me costó menos que las demás veces no echar de menos el sexo. Lo pasamos muy bien y me sentí muy cómodo.






Posdata: el holandés ya apareció en un relato anterior HAZ MEMORIA AQUÍ

lunes, 26 de abril de 2010

Bajo la sombra de Lobezno no puedo follar


Un mes sin follar. Esas cosas pasan, unas veces porque surge así y otras veces nosotros mismos nos lo buscamos incluso aunque no lo sepamos.
Esta noche no os voy a contar un polvo, ni hablaré de pollas, pero sí de sexo, de la falta de sexo.
Disfruto buscando aventuras, y me encanta conocer nuevos hombres, nuevas actitudes y adoro la sensación de exponer la ingenuidad que me quede a merced de los experimentados “pervertidos” y viciosos. Y no sólo hago sexo vicioso que merece ser escrito en un blog de morbo. Pero esta vez ni eso, llevo un mes sin follar, ni hacer mamadas, ni siquiera hacer el amor y tampoco se han acercado para intentar motivarme. Soy virgen ya.
Es una de esas veces que uno no busca sexo y hasta huye de él.
Voy a confesarme…
La culpa es de mi Lobezno particular, mi puto polvo platónico, porque no dejo de pensar en él y no puedo hacer sexo con otros, últimamente no me apetece meterme con hombres y hasta creo que hacerlo puede serperjudicial para mi salud mental.

Pero bueno, en realidad mi castidad desde el primer momento ha sido por mí mismo, la razón fue Lobezno sí, pero jamás fue para qué el se compadeciera o para ver que por él soy decente… No.
Tengo esperanza de que me folle pero también estoy muy desanimado porque ya hasta se me hace raro.
El mundo del sexo que he evitado y particularmente el del morbo y los locales de follar son muy incompatibles con alguien que tiene en la cabeza a un chico en concreto. Sobretodo en mi caso, porque me consta que Lobezno morbosea todas las semanas, así que ir a locales de morbo en vez quitarme de la cabeza a mi extraño novio lo que hace es recordarme que eso mismo lo está haciendo él y que además puedo encontrármelo chupándosela a otro o besándose por ahí. No soy celoso, pero mi actitud es fácil de entender en mi caso, no sería tanto celos como pura envidia más bien. Pero me la tendría que tragar y cerrar la boca.
Sé lo que hay que hacer. Pero no le puedo dejar chicos.
Y con este lío en la cabeza no puedo tampoco follar libremente.
Esta tarde tengo una cita en la que me propongo tener sexo, pero no sé si seré capaz, ya os contaré.
Justo después he quedado con Lobezno y no sé si estaré relajado por el polvo anterior, o quizás precisamente por no haber follado o puede que no folle y cuando le vea le ponga cara de furia porque le culpe por tenerme obsesionado y no poder follar. Supongo que todo depende del beso de bienvenida que me de, como siempre. Todo siempre ha dependido de eso.
Mientras le tenga en la cabeza sólo podré follar con un pequeño impedimento y un poco de obstáculo sentimental.
Y este es el gran dilema de un morboso cuando se enamora.
Me pregunto si tanto mi promiscuidad como la de Lobezno es compatible con mi plenitud. ¿Sería mejor si no hubiera locales de morbo? ¿Ese es el problema o sólo un síntoma?
 Me moriré sin saberlo.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...