lunes, 12 de diciembre de 2011

Los últimos culetazos


Cuando dormí en octubre por primera vez en Santa Mónica lo hice con la sensación de que estaba lejos de todo y faltaba muchísimo para volver a Madrid. Pero ahora sólo queda un fin de semana en la agenda... 

Aún queda una semana y media para regresar y cambiar de casa, de "familia", de amigos, de clima, de hora... 

Y muchos me aconsejan que no lo piense, pero no lo puedo evitar, porque se me hace raro caer en la cuenta de que todo lo que me rodea, desde esta cocina a mi romance con Ucla... no me pertenecen en realidad, todo ha sido como préstamo. Aquí todos seguirán en Santa Mónica, sin mí... 

Desde hace unos días cada vez que hablo con alguien de facebook o el messenger me preguntan "¿cuándo vuelves?" y yo respondo cada vez con más dificultad, hasta que un día me quede mudo del shock por tener que decir: "Mañana".

Si me queréis no me volváis a preguntar cuándo vuelvo a Madrid!! jaja.

Acaba de terminar el domingo, son las 00:15. Y este fin de semana lo he disfrutado al 100%, casi me daba pena tener sueño y acostarme, sin embargo incluso la somnolencia la he disfrutado, porque ya sabéis que siempre he sufrido de un insufrible insomnio, algo que se me curo solo cuando llegué a Los Angeles. 

El viernes pasé toda la tarde y toda la noche con Ucla, y cuando me despedí de él me dio un bajón enorme por que me di cuenta de que en Madrid no iba a tener Ucla!

La verdad es que el sábado me pillé una borrachera de aúpa con Julito, nos habían plantado sus amigas, y en realidad me alegro porque nos lo pasamos mejor en nuestra propia noche de chicos los dos solos. Nos pusimos hasta el culo de champán, nos perdimos de vuelta a casa, y sí... teníamos que andar apoyado el uno el otro como dos borrachines, jaja. Hasta creí ver a Amy Winehouse saludarme desde un coche que pasaba...

Y hoy, bueno ya ayer... no tenía resaca!! He hecho ejercicio y he paseado por la ciudad. No me quiero despedir, aún me queda un fin de semana y estoy abierto a todo lo que me ofrezca este sitio! 

Me voy a dormir solamente porque es la única forma de disfrutar de la semana con todas mis fuerzas.



3 comentarios:

Costa dijo...

Estas estancias en paises extrañoz, como irse de Erasmus, tienen siempre un principio y un final. Eso es lo que las hace tan especiales y nos empuja a aprovecharlas al máximo. Aceptalas como son y no dejes escapar ni un minuto más sin hacer algo que te apetezca, así cuando cojas el avión estarás agotado y feliz, y podrás dormir todo el viaje :)

Observatorio Gay Granatense dijo...

Lo peor de los viajes son los regresos, esa es otra máxima de la vida que debes aprender... ¡Eres tan joven...!

Víctor (Libreta Rosa) dijo...

Que vaya muy bien la aventura de cambiar de vida y ciudad.

Un saludo!

>Víctor

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