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martes, 17 de enero de 2012

Morbos y fetiches


Desde que era niño he tenido el sexo rozándome en la televisión, los carteles de anuncios de perfume... Todo rezuma sexualidad cuando creces con la punta de los dedos en esa frontera transparente que existe cuando se es menor y aún el sexo no adquiere la cualidad de explícito pero puedes ver sin tocar.

Durante ese tiempo desarrollamos fetiches que nos van a durar para siempre, imaginarse vivir en el imperio romano y compartir las termas con soldados, ser un discípulo adolescente griego vestido con un un simple quitón rodeado de filósofos maduros, ser un príncipe persa y que te adoren o servir de modelo a artistas en el Renacimiento.

Cuando crecemos entre todas las fantasías románticas siguen evolucionando los morbos, las termas se convierten en saunas, los discípulos quizás en chaperos, los príncipes en amos y los modelos de artistas en exhibicionistas, no lo toméis como literal, es una reflexión a grosso modo. 

También es muy común tener escenarios que te ponen cachondo, muchas veces ligados a cierta situación, como estar en la cárcel y que abusen de ti los guardias, o al revés... el vestuario del gimnasio, un descanso después de sudar en el cuartel militar, un despacho cuando todos se han ido, la sala de castigos del colegio, un bosque...

Y como todo es una obra de teatro, nos ponemos máscaras, que son las zapatillas curradas, los arneses, las botas militares, una gorra de policía, un collar de perro, un suspensorio quizás por deportista quizás por entrega... hay millones de fetiches, calzoncillos de todo tipo, calzado de todo tipo con su propia personalidad, cuero, algodón, goma... hay quien se conforma con una muñequera de cuero y quien tiene el total look, desde la gorra, la camisa y los chaps a las botas.

Todo ello evoluciona y el sexo que no llega al cerebro se queda muy atrás, en los primeros toques de la adolescencia, pero todos acabamos necesitando complementos como el glamour, el macarrismo, la dureza, el riesgo de ser pillado, hacerlo con espectadores, el sabor del sudor, el tacto de una cabeza rapada, los entornos llenos de hombres cachondos, tomarse una copa en calzoncillos y podrías rizar el rizo con fantasías mucho más complejas, desde que te meen, insultar, los hombres travestidos, lamer suelas, hasta azotes incestuosos. Hay para dar y tomar.

Yo tengo internet desde los 12 años, además de estudiar y evitarme paseos a la biblioteca, con los años también gracias a la red me apretaba contra esa frontera transparente de la que hablaba al principio. Cuándo has visto de todo, fantaseado con todo, valorado todo... ¿cómo amoldas tu imaginación morbosa a la cruda realidad? ¿Dónde está el estímulo en locales donde nadie se conoce si las pollas son todas tan parecidas en el fondo y lo que quieres es la polla de un leñador osuno en mitad de un bosque, o la de un surfero en Santa Mónica al atardecer en la playa, o la de un ejecutivo extranjero en un hotel de lujo? Una polla con fetiche, con adorno, que esté pegada a algo morboso que la complete y no sea un simple trozo de carne.

¿A dónde vas entonces? ¿A quién te quejas si las termas romanas ya no existen y nunca te vas a ver en el vestuario de un equipo de fútbol como el del vídeo que viste ayer cuando te pajeabas? 

El morbo es muy psicológico y se le puede engañar ¿pero os es fácil encontrar un sitio y gente  con quien poder teatralizar vuestros fetiches? ¿Cuántos de vosotros tenéis fantasías simples o complejas alejadas de vuestra vida cotidiana o que sólo funcionan cuando las pensáis? ¿Echáis de menos más compromiso por parte de los morbosos para realizar fantasías?

Es algo que he hablado a fondo con Capuccino, el chico que vino conmigo a la IntoTheTank. Y el fin de semana pasado vino a Madrid, pero yo no pude salir con él a morbosear porque estaba griposo y le pedí un relato pormenorizado. Podéis leer su relato haciendo clic en la imagen de abajo.

Una noche sin LeMorbo

viernes, 23 de diciembre de 2011

Síndrome postcalifornia


Me cuelo en un avión hacía L.A

Cuando estaba en Los Angeles me sentía tan lejos de todo... y aunque el tiempo ha pasado volando, a la vez tenía la sensación de haber cambiado mi actitud lo suficiente para que Madrid me parecereciera nueva. Sin embargo... bah, no sé ni explicarlo, me siento como un extranjero en Madrid, es fría, grisácea, anodina... 

Me cuesta mucho de admitir y quizás sean paranoias mías pero mis amigos no parecen haberme echado de menos demasiado, ni me han preparado una fiesta de bienvenida ni nada. Lo cual no me importaría en realidad sino fuera porque eso me hace sentir como si hubiera pasado fuera sólo una semana o dos. Cuando yo necesito amor, cariño y atención en estos momentos, qué insensibles!

Y para más inri me he encontrado con un amigo de la infancia con el que no hablo desde hace 7 años, con mucha parte negativa de por medio, porque éramos muy competitivos entre los dos, nos hacíamos muchas putadas en la E.S.O... y aunque hubo partes buenas, seguro que más que malas, el mal rollito está aún latente y hoy lo he notado. Será que Rhonda Byrne tiene razón y si estás negativo atraes cosas negativas, sea como sea, hoy era el peor día para encima encontrarme con él. Espero encontrarle más veces porque le aprecio muchísimo, pero hoy no era el día para curar heridas pasadas.

No me apetece salir, no tengo clases... no tengo trabajos que hacer, no hay nadie en casa... he salido a pasear y me he topado con el que he dicho antes, JOdEr, me siento como atrapado en la habitación, se me caen las paredes pero a la vez siento agorafobia, paso de salir y ver Madrid en vez de Santa Monica.

Hoy me he despertado sin erección, yo sabía que iba a ser un mal día. Necesito intensidad, me voy a cortar las greñas surferas y afeitarme, necesito un cambio radical porque llevo todo el día en coma!! No puedo más. Me agobio. Me desespero. ¿A dónde voy? ¿Para qué? Todo es aburrido.

Intensidad! ¿dónde encontrarla? ¿follar? ¿salir desnudo a la calle chillando como un puto demente? Es insoportable! Voy a llorar! No lo aguanto. 

Necesito algo que me distraiga... 

¿Por qué estoy tan desganado que no me apetece levantarme de la cama y a la vez necesito hacer algo extremo, inesperado e impropio de mí?

De verdad que ando rabiando! 



sábado, 10 de diciembre de 2011

El pudor y la desnudez


En mi casa siempre nos hemos regido por unas pocas reglas fáciles de seguir con respecto a la desnudez, que con el tiempo se han ido haciendo imposibles de romper, y nunca ha habido "pilladas", a pesar de que en las habitaciones no tenemos cerrojo ni nada y mi hermano y yo dormimos desnudos desde años. Bueno a mi hermano sí que le he visto todo, pero nos costó normalizar esa situación...

Mi primera pillada me marcó, fue precisamente con Julito en mi piscina cuando teníamos 6 años, llevábamos toda la tarde en el agua y cuando estábamos secándonos sentados en el borde con los bañadores quitados y la toalla por encima... un cambio de posición dejó a la vista mis niño-genitales. Recuerdo muy bien que había aprendido que esa situación debía ser llevada con naturalidad, pero... no me habían enseñado cómo. Julito no se cortó un pelo y dijo:

- Se te ha visto, jaja.

Y acto seguido me la enseñó él ni más ni menos que los dos mismos segundos que me la había visto él. Eso es un verdadero amigo, y así me resultó muy llevadera la pillada, todo súper inocente y súper natural, y eso fue lo que me marcó, el accidente y la fácil solución con una buena actitud, siempre he echado de menos esa sensación.

Años después Julito y yo tuvimos que enfrentarnos a los vestuarios de gimnasia y de las clases extraescolares. Pero no hubo accidentes, recuerdo oír a los niños mayores decir que al fin y al cabo todos éramos chicos y no pasaba nada en un vestuario... Eso también lo recuerdo porque me hacía pensar en cuánta gente había aprendido la teoría sobre la naturalidad hacía la desnudez pero no tantos se sentían tan relajados.

En mi casa siempre he oído hablar de esa naturalidad pero sólo mi hermano y yo la hemos desarrollado (sólo entre nosotros dos) y no hace tanto...

A los 15, me costaba mucho asimilar que me estaba saliendo vello, así que tuve muchas charlas con Julito sobre el vello, el suyo, el de los demás, y todos los datos que teníamos ambos al respecto de familiares y amigos. Un día a los 16,  en el vestuario de natación y el fútbol del cole, descubrimos que éramos los únicos pardillos que iban temerosos y nos escondíamos, puede que porque fuéramos gays, pero la verdad es que a mí lo que me daba pudor era dejar claro que ya no era un impúber. Y a Julito le acomplejaba (como a todos a esa edad) el tamaño.

Con 16 años Julito se quedaba todos los fines de semana solo en casa, con sus hermanos que llegaban siempre a las dos de la madrugada, o sea que teníamos la casa para nosotros dos mogollón de horas desde que salíamos del cole hasta que venía mi padre a buscarme a las 12 en coche. Una tarde la usamos para una terapia de choque que también me marcó, para bien, que consistía en desnudarnos y andar por la casa como si nada, desde entonces y hasta hace un rato cada vez que recordaba la escena me parecía que éramos unos pardillos totales, sin embargo fue un episodio genial, simple, divertido y nos encantó compartirlo. Yo sentí lo mismo que cuando las toallas en mi piscina pero a lo bestia, porque hacer participe a Julito después de una década fue muy simbólico. Además superamos nuestro terror al vestuario, no hubo pilladas, pero no teníamos tanto miedo a que las hubiera.

En ese contexto de la casa a solas de Julito pasaron muuuuchas cosas, pero esas en este relato no tienen cabida, porque no son precisamente de nudismo inocente, aunque eran cosas de adolescentes no eran tan inocentes. Os daré una pista... violé a Julito con un cirio, ya os contaré.

El día 6 de junio de 2006, o sea el 6-6-6, me pareció que una fecha tan diabólica debía ser memorable por algo, Julito ya estaba en EEUU, y yo estaba apuntado a un gimnasio cerca de casa pero no usaba el vestuario, casi me pillaba más lejos el vestuario que mi propia casa... pero así no me enfrentaba a mi pudor, así que el 6-6-6 me duché, me metí en la sauna y no hice malabares con la toalla y los calzoncillos, tiré la toalla al suelo y me puse encima completamente desnudo, muy simbólico también. Fue un día muy importante para mi nudismo porque a partir de entonces el pudor no me impide ducharme en un vestuario, y tampoco es que yo vaya por ahí exhibiéndome, simplemente no me rallan los vestuarios anymore! 

La siguiente vez que me enfrenté a la desnudez fue a los 20, en una sauna gay, fui con un chico y eso de meterme en un jacuzzi desnudo y en público, más allá del sexo me pareció súper! Luego vinieron los sex-clubs y esas cosas, ir sin camiseta, en calzoncillos o desnudo... empezó a ser un fetiche en sí mismo y muchas veces con eso me contento.

Con Julito a los 6 en la piscina, a los 16 en su casa y por fin a los 25 (lástima que no sea 26!) en el vestuario del american gym. Resulta que Julito se perdió aquella fecha demoniaca, con lo que no ha superado totalmente su desnudez, y dice que no ha ido a sex-clubs (me atrevo a ponerle remedio antes de volver a Madrid). El otro día le recordé la historia de la toalla y la del nudismo en su casa, de la primera no se acordaba, y le dije que iba siendo hora de una actualización. En el vestuario nos duchamos, nos secamos y frente a la taquilla tiramos la toalla... es taaan fácil de hacer y tan difícil sin embargo... Y luego en su casa rememoramos el paseo de la desnudez, merendamos para recuperar fuerzas del ejercicio, sin ropa en la cocina... y yo creo que ambos sentimos que por esos detalles nuestra amistad demostraba que seguía tan buena y hacía adelante como siempre! Aunque demostráramos que estamos fatal de la cabeza, jaja.

La verdad... debo confesar que a pesar de todos mis esfuerzos por naturalizar la desnudez, no he logrado quitarle del todo el velo del morbo, y creo que ni quiero, el pudor es una parte importantísima de mi sexualidad por todas esas situaciones que os he contado, quizás la naturalidad está pervertida... pero esa circunstancia ha completado muchos episodios morbosos y me sacude algo por dentro que me hace mucha gracia y me hace ilusión cuando la siento. No es sexo... es una sensación agridulce, de exhibicionismo, curiosidad, complejo y pudor. Aunque no me cuesta separar la desnudez del sexo, si me cuesta separarla del morbo... 

Cuántas más cosas me avergüenzan más ganas tengo de desnudarme al igual que soy incapaz aguantarme las ganas de confesar mis aventuras sexuales y provocar reacciones. Esas ganas son las que dieron origen al blog.

martes, 22 de noviembre de 2011

Un hombre seguro de sí mismo



Siempre he sido muy presumido, y  en mi defensa diré que el primer paso para sanarse es reconocer el problema, porque puedes enloquecer y poner tu vida en una situación indeseable si cedes a la obsesión y a la deformación de la realidad frente al espejo. Parece frívolo, una cuestión de moda... pero requiere una lucha y por desgracia lo primero que hay que hacer es luchar contra opiniones que nos tachan de vacuos.

O quizás realmente la verdadera lucha empieza cuando te das cuenta de que era verdad lo que decían, y eres vacuo. En realidad no quería filosofar sobre el narcisismo, pero me he puesto a pensar con los dedos en el teclado, lo que quería contar es que he hecho progresos al respecto y tengo testimonios, que lo confirman.

Julito me lo dijo hace semanas, le sorprende verme tan "casual", con la barba y con aspecto "dejado", según él. La verdad es que cuando él se fue, ambos éramos muy coquetos, y se quedó con esa imagen de cuando tenía 19 años, pero desde que "muté" y eché tripita a los 23 mi mente ha tenido que replantearse aquella obsesión, y al huir a Los Angeles de todo... huí también de esa lucha que quizás me había inventado de revelarme contra el Leo maniquí y simplemente me he "dejado ser" yo mismo... Un alivio enorme por cierto.

Julito sigue siendo muy coqueto... y en absoluto lo digo de malas. Pero yo ya estaba harto y las bases de un buen aspecto son estar limpio, decente y si quieres un toque creativo, pero no que si el flequillo se mueve, que si parezco pobre, que si nadie querría sacarme en la portada, que si no me cierra el botón me paso una semana sin comer.... eso era una mierda como catedral, tengo miles de historias en las que esas cosas han influido demasiado y ahora me arrepiento de no haber disfrutado de la realidad por chorradas de ese tipo.

De vez en cuando Julito me mira y me dice lo cambiado que estoy con respecto a ese tema. Y eso me hace sentir bien, como un poco evolucionado y que me voy librando de lastres, por tontos que sean. A veces uno tiene que pasar la vergüenza de reconocer que ha sido gilipollas para dejar de ser gilipollas.

Si yo cuando decía que para mí la barba, el vello y el relax abdominal eran un símbolo de rebeldía no lo decía sin más, me estaba enfrentando a mi miedo por no parecer un precioso, algunos tenemos que enfrentarnos a nuestra naturaleza para descubrir que estábamos tapando o afeitando lo mejor con tanta floritura.

Y otro testimonio muy importante es el de Ucla, nos hemos conocido sólo hace dos semanas y uno intenta mostrar lo mejor de sí mismo, pero por suerte con él intenté probar algo diferente y venderme de otra manera, seducirle por lo que soy y por las cosas que puedo hacer sin trucos de belleza. Es un chico guapo y con buen cuerpo, me da miedo no gustarle, pero no haré nada excepto ser como soy, y sobretodo ahora que me ha dicho cosas tan bonitas.

- Me gustas porque eres natural, sencillo, eres muy atractivo porque no sabes que lo eres, eres guapo pero no presumido. Un hombre seguro de sí mismo.

No os puedo explicar la emoción que sentí al oír eso, y no por lo de atractivo y guapo, si no por lo de natural, sencillo y no presumido, todavía me pongo nervioso al recordarlo...

No me podía creer que alguien se refiriera a mí como hombre y en esos términos, al principio pensé "este no me conoce, qué pena que no sea verdad", también me sentí muy ínfimo porque yo no era ese hombre tan guay que describía Ucla...

Pero luego pensé "¿y si tiene razón y ya se me notan cualidades de hombre seguro y soy yo el que se equivoca pensando en lo que he sido hasta ahora y no valoro lo que soy o lo que puedo ser?"... 

Puede que Ucla perciba un nuevo Leo, que yo mismo tengo que conocer, y la verdad, la opinión de Ucla me encanta, es inspiradora, motivadora y creo que se basa en cosas que son reales y no fingidas, no sé si durarán porque la cabra tira al monte, pero la verdad es que Ucla me sorprende mucho cuando se aventura a suponer cosas, el otro día dijo que le parecía más activo que pasivo, ahora me sale con lo del hombre seguro... y yo espero que sea porque el cambio es real.

Me pone un poco cachondo tanta referencia a que soy libre de mi pasado y mi reputación... todo parece tan posible y tan nuevo!! :)

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